martes, 22 de diciembre de 2009

¿Qué niño es este?


A todos los amigos de la blogósfera :


Feliz navidad y un año nuevo maravilloso,

bendecido con la paz mundial


domingo, 20 de diciembre de 2009

¿Nuevo?


En 1965, el vibrafonista Cal Tjader (1925-1982) y el pianista y arreglista Eddie Palmieri (1936), en una colaboración popular grabaron "El sonido nuevo", reclamando para el ritmo latino, la misma importancia que crecientemente adquiría en la música popular estadunidense, la fusión del Jazz con el Rock y el Pop.

En 2005, el álbum fue re editado en compacto por Verve, con algunas pistas adicionales tomadas de grabaciones anteriores de Tjader con dicho sello. Me sigue sonando fresco.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

De olvidos y recuerdos


Acabo de recibir una llamada del buen amigo Solojazz, reclamándome atropelladamente , sin preámbulo:

-¿Qué pasa contigo, colega. Acaso no hace 20 años -garufa- que iniciamos una compra compulsiva de Bossa. No guardas, por ventura, el 'So & so' del trombonista nípón aquel que ya se me olvidó como se llama y Astrud. Qué esperas para compartirlo con los amigos?

-¿Qué pasa, Solo? Estoy ocupado con una proyeccion, pero no me corre la regresión.

-Pues nada, que andas por ahí comentando tu ignorancia sobre el Jazz japonés y pues hombre, ésta no es absoluta; a veces con dos o tres basta. ¡Se te está acabando la memoria o andas bien flatulento¡

-Ah, es eso Solo; es que con tanta música estoy sumido en un mar de confusión y los años no pasan en balde como la cerveza; creo que empiezo a tener problemillas de liquidez cefalorraquidea. Pero no te ocupes mucho en ello, es inexorable. Además estoy desarrollando una especie de super estructura tecnológica que me permite, ahora mismo, auxiliar la desgastada memoria y poder satisfacer el compartimiento musical que te preocupa, aún so pena de de pecar de falaz en la constitución de esta modesta entrada.



Yukio Ichikawa (Fotografía), Shigeharu Mukai (Performer), Jesse Levy (Cello), Shigeharu Mukai (Productor), Harry Lookofsky (Violín), Jonathan Abramowitz (Cello), Jeff Mironov (Guitar (Electric)), Lewis Eley (Violín), Jeremy Wall (Arreglos de cuerdas), Hideki Kukizaki (Mastering), Guilherme Franco (Percusión), Jack Malken (Ingeniero), Astrud Gilberto (Performer), Anthony Jackson (Bajo), Jeremy Wall (Director), Astrud Gilberto (Voz), Regis Iandiorio (Violín), Shigeharu Mukai (Trombón), Guy Lumia (Violín), Dennis Morouse (Sax (Tenor)), Jeremy Wall (Productor), Manolo Badrena (Conga), Manolo Badrena (Percusión), Guilherme Franco (Berimbau), Guilherme Franco (Shaker), Shigeharu Mukai (Arranger), Peter Dimitriades (Violín), Jeremy Wall (Arranger), Dennis Morouse (Flauta), Warren A. Bruleigh (Asistente de ingeniero), Nina Siff (Asistente de ingeniero), Jeff Mironov (Guitar (Acoustic)), Richard Sortomme (Violín), Jorge Dalto (Piano), Eliane Elias (Piano), Hiroshi Goto (Mezcla), Matthew Raimondi (Violín), Omar Hakim (Drums), Marvin Morgenstern (Violín), Duduka Da Fonseca (Percusión)

lunes, 14 de diciembre de 2009

De magos y cabarets

Debo confesar, no sin cierto rubor, que de cabarets, a principios de los 60’s, mi virginal oído musical solamente estaba familiarizado con el sonido que salía de las cantinas de mi pueblo - ampliadas y mejoradas (de cierta forma) gracias a la actividad aparejada al desarrollo de la infraestructura vial-; y despertaban un mundo lleno de lujuria entre los parroquianos que veía salir tambaleantes o literalmente volando para finalmente aterrizar sobre el rústico empedrado. Conocidos la mayoría de ellos (los parroquianos), siendo las excepciones aquellos que bajaban los domingos o días de feria del cerro o subían del litoral y en pueblo pequeño… pues, uno tarde o temprano se enteraba del panorama completo y le cogías sin saberlo, el gustito al melodrama, drama y tragedia.



Ya en la capital, las cosas cambian, el oído adolescente se agudiza y llegas a la mayoría de edad con cierta preparación para distinguir de que se trata el género musical, un clásico y esas cosas. Y así, de pronto puede uno encontrarse cómodamente sentado (dependiendo) en una sala de cine teatro grandota, con una bolsa de poporopos, o una tostada de guacamol, o mascando chicle o las tres cosas (o ninguna si te has hecho acompañar de la chica seria a la que quieres conquistar), esperando que empiece la función. Liza –le dirías a la chica, suponiendo que este fuera el caso-, la protagonista, es hija de Judy Garldland que participó cuando niña en otro clásico del género, muchos años antes (puede que respondiera “Vincent, me ha contado mi mamá…”).





Pero la función empieza en el “Kit Kat Club” del Berlín de 1931 con sus juergas nocturnas, su banda de vientos femenina, sus…y estas tentado de contarle a la chica lo que previamente te han contado, pero la experiencia te dice que no se vale, a menos que quieras enfrentarte a una situación embarazosa con las parejas vecinas al denunciar al mayordomo por anticipado, sin los pelos de la mula como prueba.



Al final, dices como quien no lo ha ensayado, “no es una película que muriera de ganas por verla, pero admito que es buena, por el papel estelar de Liza Minelli. No es tan solo un musical, sino una historia de amor, también habla de amores prohibidos, y todo en medio del auge del movimiento bélico; pero sobre todo, la banda sonora es perfecta para un musical y espectáculos de este tipo, muy acorde con la película, muy larga sí, pero no se hace nada pesada y entiendo que es un clásico del cine musical”. Y ella: “Tampoco es mi tipo de película, pero es buena, me gustó más una de las viejitas que pasaron por la tele que se llama ‘West side story’, siempre gracias por invitarme”. “De nada”.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Un regalito


¿Cuántos jóvenes en los 70's caímos rendidos ante Karen?. Dulcemente se acercaba a tí, en un escenario proyectado por Burt (cerca de Angie, supongo).



A partir de allí, comenzaría una cacería indiscriminada de carpinteros(la novela "El Acoso" de Alejo, incluída).



Conocedor de mi debilidad, de la música de Bacharach y del Jazz, un amigo que trataba desde hacía rato de iniciarme en esa lides -fracaso tras fracaso-, me decía, el día de 1983 en que Karen nos dejara, a sus 33 años: "por ahí podrías volver a empezar. Pero no desbarres".


Lo siento, era ésta:



Y así, han pasado los años y en nuestra última junta, no hace mucho, de entrada me dijo el amigo, con suspicacia: "un regalito de navidad anticipada. Me voy a Frisco al lado de la bahía y ya no te veo"; dándome una cajita, debidamente empaquetada (con moña y todo).

Era el álbum "Close to you" del pianista y compositor David Hazeltime, que juzgando por el título, pensé se trataba de un sarcasmo hacia mis progresos en el Jazz. Y de cierta manera eso era, me lo confirmaba encontrar en el contenido, además de la que me parte el corazón, unas pocas y dulzonas estándares.

Pero casi perplejo, escuché ¡Cómo¡ en las manos de David; Peter Washington (bajo) y Joe Farnsworth (batería), mi adorada melodía, se transformaba en un valz "funky -acorde a los tiempos que corren- acelerado, lejos de los inolvidables Carpenters. Inclusive los placenteros arreglos de las probadas estándares, sonando con un poquito más de emoción, que la usual en este Trío.

Sus originales también un poco más allá de la relación obvia, encendida por breves solos.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Revoluciones


Siempre que escucho o leo esta palabra, algo se me revuelve, me inquieta, me alborota las ideas y me mueve a la sedición. Me sabe a cambio rápido y profundo, a lucha de géneros, estilos, clases (musicalmente hablando, se entiende.) y hoy día, más que nada...de frases. Mepone en órbita. De hecho nací en los años dorados que suceden a ellas. Unos años después, cuando sucedió lo contrario, Santa me trajo un tricíclo y con el salí a protestar. Más tarde escucharía la célebre frase "Juventud que no protesta, no merece llamarse así".

Un poco de esto me sugiere la melodía que incluyó en su álbum "Reimagining" (Savoy Jazz, 2005) Vijay Iyer, el pianista, compositor y líder de los grupos :"Spirit Complex"; "Pousionous Prophets y "Vijay Iyer Trío" - en este útimo le acompaña su casi alter ego, el saxo alto Rudresh Mahanthappa, Sthefan Crum (bajo) y el baterista Derrek Philips-.

Vijay, estadunidense, hijo de inmigrantes indios, a sus 40 años y después de una decada de grabaciones ( "Panoptic modes"; "Blood Sutra"; ""NegroPhilia"; "Tragicomic"), todavía lucha con su enfoque modal, para darle a su música un sello de clase reconocible por la audiencia, que lo situe de una vez por todas entre los "mayores" del género jazzístico del siglo XXI. Sin ser de los mejores, promete. ¡Suerte¡ y que algún día nos sorprenda.


martes, 1 de diciembre de 2009

In Crescendo


Con todas las cajas multidiscos Jazz que han llegado al mercado en años recientes -"Las grabaciones completas de Miles Davis en Columbia Records"; las de Duke Ellington en RCA; las de Charlie Parker en Savoy y otras-, es difícil pensar que algunas cintas significativas de cualquier músico mayor, puedan todavía, languidecer en los archivos de una compañia disquera.


Para mi sorpresa, sin embargo, comodamente sentado en un café de una de las muchas galerías del centro de Roma (virtualmente, se entiende), leo en un vespertino de la "sera" (valga la redundancia) -en el "pomeriggio", para ser más exácto-, que "Verve" acaba de publicar "Twelve nights in Hollywood", una caja de 4 compactos de la cantante Ella Fitzgerald, conteniendo 76 canciones grabadas en el pequeño club de Jazz "Crescendo" de la ciudad de Los Angeles (propiedad de Gene Granz, esposa de Norman el fundador del sello disquero y por esos días administrador de Ella)en los años 1961 y 1962.

Sí, cantadas en ese rinconcito acojedor en el Boulevard (Sunset) que conduce a la -en ese entonces- meca del cine (junto con "Cinecitta" aquí donde me encuentro), fueron masterizadas de las cintas originales que escondíó Norman bajo la manga, por el productor de la caja: Richar Seidel.




Ellas capturan a la cantante en el climax de su carrera, al tope de su forma, "Swingeante" y arriesgada, guiñándole el ojo a Louis, a través de un amplio rango de ritmos y humores; más relajada e íntima que en decenas sus álbumes anteriores. Y Ella nos captura. Bueno, es más o menos la opinión leída.






De hecho, lo que escuchamos es parte de sus grabaciones en Roma, varios años antes, celebrando sus cuarentas (y 24 de su ascendente carrera), que sigue siendo hasta hoy, el mejor. Sin poder adquirirlo, "gafo" como me tiene la crisis, deberá esperar tiempos mejores para luego de las odiosas comparaciones, quizás, reconsiderarlo.



domingo, 29 de noviembre de 2009

Cuento del lado oeste. (II y final)






…dera musical de entonces, sin embargo, la zurra que nos propinó el viejo quelonio (pueda ser que los años hagan diferencia) con su aseada respuesta –como trapeador sin estrenar- a tan pueril comportamiento: “abusadillos los niños” acompañada de una extraña carcajada “¡rag, rag, rag ¡, como relincho, resultó al final un progreso.



Sentadito, desde el instante en que el laborioso roedor abrió la puerta del doctor, hasta que pasó de vuelta diciéndome “te espero en Kloster campeón”, ya había pasado por mi mente el recuerdo de Demis (el quelonio) abriendo otra, la de su hermano mayor -de la que colgaba el banderín emblema de su pandilla, “La Gota Rebalsante”- al que llamaba cariñosamente “Chak”, y adentro, colocando un vinilo en una radiola nueva (o parecía) casi al unísono se volteaba su hermana menor y chasquenado los dedos empezó a danzar, barriéndose por las cuatro esquinas, (juro que era igualita a Rita) mientras nos explicaba “Se dice que “Amor sin Barreras” son dos películas. Una, la dirigida por el coreógrafo (toda la parte musical); y otra, la dirigida por el Director –chasquea y chasquea- que adapta el nudo argumenta de la eterna historia de amor –deberías llamarte Julieta- . Por esta razón –sigue danzando nena- una sería soberbia –más-, mientras que la otra –y más- como una… ..Tranquilo nené –me dijo- y regresó el brazo a su lugar. La verdad de las cosas –concluyó el “big Brother”-, es, que esas dos partes, de existir, se abrazan a la perfección en este musical clásico, pero, san…bla, bla, blá.


Ya en Kloster, empezamos observando la similitud del lugar con nuestra añorada “Cabaña” y sus tarros de cerveza de 10 centavos. “Todo es relativo, vos. Se te va a enfriar la cerveza.” Con el énésimo tarro derramando espuma, ante la perpleja mirada de la muchachada de la mesa vecina, trataba de explicarle al amigo, mis hallazgos. “Ya vas a empezar con tus muladas. Se te va a entibiar la cerveza. Así la toman los germanos. Ve que bonita documental” … “Teoricamente muy sencillo, entender a Stan, tu. No me digas”

“De hecho me recuerda la aversión que sentía por la milpa madura, cuando observé –por vez primera- en la finca de la vieja santa (¿María?) que vivía frente a casa, la ceremonia de tapisca, rápido le hallé el ritmo al sonido de las tuzas y el gusto al atol - La sustanciosa polenta del lejano oeste garibaldiano-, y al sólido totoposte del cercano oriente, más tarde. Aún hoy, una extraña sensación me recorre al estrujar el envoltorio de la melcocha antes de botarlo. De los usos del olote, esa mazorca pelada, subproducto final, tu sabes más, caro castor"



Menudo final de pouster. Doblado de cansancio, babiando la corbata (aquel), trabado en la pantalla, fantaseando con ver aparecer la colina de Stan, donde estaba El Teatro Lincoln (yo). Que cosas. Ya me empiezan a doler las articulaciones por la cerveza. Creo voy a ponerme a llorar. Sí, a llorar. Voy a ponerme a llorar










miércoles, 25 de noviembre de 2009

Cuento del lado oeste. (I)


"No dejes que hombre alguno
te gane el lao del cuchillo"

Consejo del viejo Viscachia
en el Martin Fierro

Hace unas tardes, sentado en la atorada sala de espera del oftalmólogo al que me refirió el facultativo general de la clínica 12 (mi viejo compañero el Tortugón), pabellón de los jubilados de la seguridad social; absorto en la lectura de un (para mí) borroso folletín informativo de la presbicia, de pronto me sacaron de las tinieblas un par de palmaditas -¡Clap, clap¡- en la espalda y una voz emocionada exclamando "¡vos "monte", siempre brincando donde menos se espera. Comprá progresivos, hombre¡"

Restregando estos cansados ojos que tanto han llorado y lloran y lloran en un rincón, a causa de una pantalla plasma, poco a poco fue tomando forma lo que ya esperaba: un rostro regordete en el que se empezó a dibujar una sonrisa, dos afilados dientes, una incipiente barriga cervecera, un velludo brazo cargando con dificultad una inconfundible maleta de visitador médico y otro igual remeciendo un muestrario de colirios.

Era el buen "Castor", un miembro -junto con "Tortugón", "Tepescuintle (+), "los cochinitos" (3-1), "Chuchón" (?) y no recuerdo cuantos especímenes más- de la rica fauna que poblamos el "cole" en los 60's; quien sigue siendo (ahora lo compruebo) una especie de vehículo inconciente que me transporta a terrenos insospechados, de forma casual y transitoria.

Fue él, quien en 1963 (antes todo tardaba más en llegar) me invitó a ver - ahhh ¡juventud divino tesoro!- el ahora clásico musical, a un cine de su barrio (por cierto de muy mala reputación aquellos días y de alguna fama internacional por una documental, ahora) cuyo portero, su primo el "Pollón", nos permitió una admisión sin restricciones ni reservas de cualquier índole.

Horas después del mismo viernes, escamoteándole tiempo a los estudios -a manera de "jam session" -según nos explicó el primo en su momento - escuchábamos en su casa la cinta con la música de Bernstein/sondheim y el elenco original.

El lunes -patente lo tengo- le sonamos la caparazón al "Tortugón", narrándole las delicias del bello romance "veronesco" marca "big apple", suspirando por Natalie (yo) y por Rita (aquel). Todo gracias a un portero salido de los marcos convencionales. Pero para nuestra sor...



jueves, 19 de noviembre de 2009

Dos Hermanos


Junto con su hermano saxofonista Larry (1922), el trompetista Les Elgart (1917-1995) condujo una de las orquestas de swing más populares en los 50’s. En tiempos difíciles para las grandes bandas, su sofisticado sonido ayudó a oxigenar al estilo para mantenerlo con vida. Hijos de pianistas, formaron parte en sus inicios de las orquestas de Raymond Scott y fundaron la propia a mediados de los 40’s, que les duró poco, debido a factores como una prolongada huelga del sindicato de músicos; la declinante popularidad de la música swing en vivo; problemas de liderazgo y el fin de la guerra. Continuaron individualmente en cualquier orquesta que pudiera pagarles. Lo intentaron de nuevo en 1952 con el arreglista Charles Albertine, y aprovechando los avances de la tecnología sobrevivieron a la década. En los 80’s se volvieron populares entre los coleccionistas de los conocidos como “Lounges” y “Swing medleys”.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Tomándolo suave


El trombonista, compositor, arreglista y líder de banda Rob McConnell, nacido en London (Ontario) el mero día del cariño de 1935, ha sido siempre un músico de medio tiempo. Trabaja unos 30 días al año, incluída la grabación de un disco (ironicamente, tituló “Overtime” al de 1994), con su banda fundada en 1971, una de las más finas del país que reune a los mejores músicos de Toronto; y otro tanto igual como solista en escenarios locales y en Los Angeles CA.

Los temas favoritos del grupo son principalmente del “mainstream” con arreglos de Rob, conservadores pero con swing y sorpresa. Una muestra representativa la constituye el contenido de este compacto (2004) grabado por el sello “Just in Time”.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Una de Bajos


El papel del contrabajista en el Jazz era casi (si cabe la analogía) una misión metonímica, hasta que en 1939, Jimmy Blanton se unió a la orquesta de Duke Ellington, transformando por completo el escenario. Desde entonces, un puñado de músicos con talento ha puesto sus dedos en el trabajo de probar que Blanton estaba en lo correcto; que el contrabajo es capaz de una invención melódica y variedad rítmica desconocida antes de aquellos días.

Generalmente se asume que Oscar Pettiford tomó entre sus dedos la antorcha encendida por Blanton, no obstante que unos pocos, entre ellos Ray Brown han exhibido formidables niveles de inspiración. Sin duda así lo consideró el Duke, cuando en 1972, más de tres décadas después de su inolvidable experiencia, grabó a dueto para Blue Note este álbum con alguna reminiscencia de su trabajo con Jimmy.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Osby's sound


Con la esperanza de capturar la inmediatez y energía cruda de una de sus presentaciones (1998) en el nigth club “Sweet Basil”, el saxofonista post-bop Greg Osby (1960), uno de los más excitantes improvisadores en la ciudad y sus alrededores, como buen explorador simplemente colocó su grabadora mini disco sobre una mesa frente a su jovencísima y explosiva banda integrada por Jason Moran (piano); Atsushi Osada (bajo); Rodney Green (batería) y empezó la fiesta de una hora de Jazz sin parar, en su forma más pura: espóntanea, directa y sin filtrar. Un set de estándares de los maestros Ellington, Monk, Rollins y Parker, que contrario a lo esperado no suenan muy familiares, sino más bien sirven como meras semillas para la rápida y furiosa improvisación de Osby y su grupo.


martes, 27 de octubre de 2009

De versiones


Leyendo la última entrada del blog del amigo Felix (Jazz, ese ruido), sobre un concierto recordando a los “Beatles”, me vino a la mente el recurrente (y para algunos innecesario) debate sobre el tema “Jazz y pop”/ “Jazz o pop” y por extensión, suponiendo que no se asume esto último (purismo), el del gusto por las diferentes versiones.

Me gusta pensar que este interesante álbum con grabaciones que van de 1964 a 1996, publicado en 2004, fue hecho para demostrar, con una buena selección del cancionero de Lennon/McCarney, las superfluas y a veces exasperantes derivaciones de estas polémicas trazadoras de límites musicales que se olvidan de las bondades de una relación saludable entre ambas formas.

En la decisión de hacer el “cover” a canciones tan conocidas -dice la reseña del álbum- un artista tiene dos caminos posibles: recrear la pista sin retar al original o intentar completamente lo opuesto (lo cual, considero, no deja de ser también, un tanto radical).

En la primera categoría, caen las versiones de los artistas con agradables recreaciones pero que no agregan nada nuevo al original.




Y la segunda categoría, está representada por las pistas más fuertes del álbum (incluida una de McFerrin, injustamente referido como etcétera en la portada).

sábado, 24 de octubre de 2009

El Johnny


Esporádicas ráfagas (de viento) que ya anuncian por aquí el cambio de temporada y algunas hojas que caen, me hicieron recordar que me había olvidado del querido Johnny Hartman (1923), un tipo que sin llegar a ser el más distinguido cantante de Jazz del siglo pasado, ganó fama póstuma (1983) como el más afectuoso en el ámbito de las baladas. Y en esta madrugada templada, veo apenas, la luna que se esconde, y siento al Johnny (“el crooner negro”), reclamar a tiempo lento lo suyo, con su voz de barítono acompañada por una sutil y desconocida orquesta.


Johnny, francamente hablando, nunca estuvo como para llamarle “La Voz”, pero sí, algo que lo asemejara, cantando hermosas baladas desde el corazón.



Dio lo mejor en “John Coltrane & Johnny Hartman”, (“Impulse”, 1963) una hermosa colección de baladas.



También cantó acompañado del no tan distinguido pero excelente saxofonista Illinois Jacket.


El polifascético Sammy Davis Jr. lo presenta en su show para cantar una de sus baladas preferidas.

lunes, 12 de octubre de 2009

Sammy y el Conde


Este álbum (Verve, 1965) es uno de los mejor orientados al Jazz del popular “entertainer” Sammy Davis, Jr, acompañado por la orquesta de Count Basie con arreglos de Quincy Jones. Sammy en la mejor forma, muestra aquí sus dotes de “crooner” muchas veces escondidas bajo la faceta que lo hizo famoso, cantando relajantes canciones del repertorio Jazzístico.



El acompañamiento es excelente y más que hacerle sombra al cantante, eleva el asombroso efecto de su singular estilo vocal (a pesar de que la orquesta, en algunos momentos parece dejar a Sammy sin aliento).



Naturalmente, no todas son tiernas y lentas musitaciones vocales de Sam:



La última pista es particularmente interesante. Sammy requiere un poco de música para bailar ( “Buck dance”, también conocida como Buck and Wing) en honor a su padre y sobrino; luego el “tap” danza a su modo a través de Bill Basie, quien cierra diciendo "It can't get no better than that." , declaración que resume perfectamente este álbum.

viernes, 9 de octubre de 2009

El lado Jazz


Una nueva camada de “jazzmen” (llamémoles clase 1990) basados en Nueva York, que han estudiado con cariño la tradición del Jazz y aprendido muy bien sus lecciones, las usan ahora en su propia búsqueda contemporánea de significado.

Un buen ejemplo es este cuarteto lidereado por el ya conocido Sam Yahel (Hammond B3); Mike Moreno (guitarra); Ari Hoenig (batería) y Seamus Blake (saxo tenor); con su recreación posbop (Chesky, 2008) de la provocativa música rock “clásica” de “Pink Floyd” a partir de su original “The dark side of the moon”. Escuchando la magnifica interacción del grupo, puede uno sentir la fascinación que todavía ejerce.

lunes, 5 de octubre de 2009

Interpretando a Billie


Baker's Holiday (Verve, 1965) es un atractivo y vaporoso tributo a la legendaria Billie Holiday. Apoyado por una inteligemente arreglada sección de vientos, Chet Baker con el fliscorno y los ritmos de su cuarteto (Everett Barksdale, guitar; Richard Anthony Davis, bajo; Hank Jones, piano y Connie Kay, drums) pone un dinamico swing a las 10 pistas del álbum. Los arreglos de Jimmy Mundy le dan un sabor de banda de los años 1940 y Baker se siente confortable recreando la elegancia de una era ya ida. El tono opaco y meloso del instrumento acrecienta el ya conocido sentido melódico de Chet con la trompeta, particularmente conmovedor en "Don't Explain," una composición co escrita por la misma Billie, donde Baker, con profunda tristeza "canta" la melodía con el fliscorno, mientras un corno inglés le hace eco. Pero también Chet, efectivamente canta en 4 de los cortes y su estilo y voz aniñada y suave le sientan muy bien a las clásicas tonadas, asociadas con “Lady D”. Sin copiar a Holiday, Chet con su elusivo genio musical conjura su magia, con exquisitez.



sábado, 3 de octubre de 2009

Las confesiones de Carly


A principios de los 70’s emergió en la escena musical pop la cantautora Carly Simon (1945), chica de familia nuevayorkina de la clase económica de alto ingreso (su padre era cofundador de la famosa firma de publicidad y libros Simon & Schuster”), que ya tenía antecedentes en la música, desde 1964, cuando junto con su hermana Lucy formaron un dúo y más tarde escribieron la música para el show de Broadway “The Secret Garden”. Carly, como suele suceder en las familias acomodadas y tradicionales, salió muy contestaria, y así debuta iniciando el año 1971 con un álbum autotitulado que contenía su primer éxito "That's the Way I've Always Heard It Should Be," una canción antimatrimonio que provocó constantes desmayos y sonrisas cómplices a la señora y al señor Simon (respectivamente) , pero también alcanzó el “top ten” en las radios del país. Luego vendría el segundo, “Anticipation” (Noviembre 1971) que entró al “top 40” con la canción del mismo nombre y le significó a Carly el “Grammy Award for Best New Artist”.

Pero como ya pespuntaba con el jardín, lo de Carly, eran las confesiones. A finales de 1972, su álbum "No Secrets" gana el oro, igual que su canción "You're So Vain," que provocó especulaciones sobre su destinatario (se habló del famoso actor Warren Beaty y de la estrella del pop Mick Jaeger).

We tell each other everything
About the lovers in the past
And why they didn't last
We share a cast of characters from a to z
We know each others fantasies
And though we know each other better when we explore
Sometimes i wish
Often i wish
That i never knew some of those secrets of yours




You walked into the party
Like you were walking onto a yacht
Your hat strategically dipped below one eye
Your scarf it was Afric cut
You had one eye in the mirror
As you watched yourself go about
And all the girls dreamed that they'd be your partner
They'd be your partner and

You're so vain
You probably think this song is about you
You're so vain
I bet you think this song is about you
Don't you, don't you



Simon casó con el cantautor James Taylor luego de finalizado el álbum (Se divorciaron en 1983) y su cuarto LP (“Top Ten” ) “Hotcakes” (enero, 1974), contiene otro oro, el éxito “"Mockingbird" cantada a dueto. Luego, James, cariñosamente (faltaba más) le dedica el álbum "Devoted to you"


Después de 3 relativos fracasos comerciales, en 1977 cantó "Nobody Does It Better," la canción tema de la película de James Bond “The Spy Who Loved Me", resultó un éxito (por eso de las confesiones, se habló de Roger Moore como posible destinatario).

Nobody does it better
Makes me feel sad for the rest.
Nobody does it
half as good as you.
Baby, you're the best.


Como tenía que ser con ese ritmo de trabajo, un octubre de 1980 la pobre Carly colapsó sobre el escenario de uno de sus multiples conciertos. Sus presentaciones se volvieron esporádicas y sus fans (¡ah injusticia¡) nos fuimos olvidando de ella. Una plática sobre el tema con un amigo (también confeso merecedor de muchas canciones de Carly), reactivó mis recuerdos al escuchar el álbum “Into the White” (que me prestó), que nuestra heroína para celebrar sus 61 floridas primaveras, grabó en 2005. Un disco que presenta principalmente versiones de estándares, producido por ella, a modo de micro empresa familiar (soportado en estudio por una banda de amigos, sus hijos Ben y Sally que cantan con James, gloriosamente su "You can close your eyes"). Carly cierra así su círculo, con este regalo para sus seguidores, que no se sabe donde empieza ni donde termina, pero que tiene una textura diferente.




jueves, 1 de octubre de 2009

Ella (también) tenía swing


En su tiempo (1956), pudo parecer una sorpresa ver a la vocalista Rosemary Clooney (1928-2002 ), en un álbum presentado por “Duke Ellington & His Orchestra”, pero esta colaboración resultó un éxito de Columbia Records, a pesar de que Clooney no pudo unirse a la banda en el estudio, debido a una preñez complicada.

Después de varios viajes de Billy Strayhorn a Los Angeles para obtener su consentimiento, la solución la dió una estelar (para la época) ingeniería de sonido, grabando las pistas separadas, cuyos resultados fueron impresionantes, debido también al profesionalismo de ambas partes.

Rosemary, cautivadora, con un swing sin excesos. Un disco que registra la única colaboración entre el Duke y Rosemary, quién se ubica con facilidad entre las mejores vocalistas incluídas en grabaciones del maestro.

Parafraseando al Duke: “She’s got that swing”.



miércoles, 30 de septiembre de 2009

Dúo Acústico

Moonlight Serenade es uno de los títulos más socorridos en los álbumes de Jazz, pero para los que gustan disfrutar con frecuencia la intimidad, la suerte de intimidad en el Jazz que el bajista Ray Brown (1926-2002) y el guitarrista brasileño Laurindo Almeida (1917-1995) deliciosamente brindan en esta versión, pues ni pensar dos veces en conseguir este hermoso cajón de sastre.

Grabada en Alemania (1981) por el sello “Jeton”, esta sesión encuentra a Brown y Almeida formando un dúo acústico, donde ambos disfrutan una fuerte y consistente relación en sus performances líricas e introspectivas de un material que oscila entre estándares del “Pin Pan Alley” y canciones brasileñas, pasando por la música clásica.

Una de las pistas más ambiciosas del disco es el popurrí que combina ese casi himno del Jazz, la célebre melodía de Thelonious Monk, con la no menos célebre de Ludwig van Beethoven - que, como en oposición a "Moonlight Serenade", la gema que se convirtió en el tema clásico de Glenn Miller, no es parte del programa-.

En fin, lujo que se pudo dar esta pareja que se conocía muy bien, desde los 70’s.

martes, 29 de septiembre de 2009

Sarah y Clifford


Esta grabación de estudio (1954), originalmente un álbum autotitulado y grabado por el sello “Emarcy”, fue luego reeditado como “Sarah Vaughan with Clifford Brown” para resaltar la participación de una de las mejoer trompetas del día (y de siempre). Vaughan canta nueve íntimas estándares con una banda que incluye además de Clifford a Herbie Mann, flauta y Paul Quinichette, saxo tenor; cada uno con suficientes espacios para sus solos. Sarah indiscutiblemente en óptima forma, pausando o prolongando las notas.

No obstante lo conmovedora que es Vaughans, Brown casi la iguala con sus solos en "Lullaby of Birdland," "Jim," y "September Song," desplegando su increíble virtuosidad “bop” en este escenario restringido, sin sacrificar su principal don: el sentimiento simple de sus notas.

Los solos de Quinichette y Mann son también magníficos, en perfecta sintonía con la voz de Sarah. Ironicamente ninguno de los citados aparece en los encabezados del álbum. Además sobresale el cercano acompañamiento de la sección de ritmos : Jimmy Jones al piano, Joe Benjamin al bajo y Roy Haynes a la batería.

Cualquiera sea su "reencarnación", “Sarah Vaughan With Clifford Brown” es uno de las más importantes reuniones de vocalización alguna vez grabada.

1 Lullaby of Birdland Shearing, Weiss
2 April in Paris Duke, Harburg
3 He's My Guy DePaul, Raye
4 Jim Petrillo, Ross, Shawn
5 You're Not the Kind Hudson, Mills
6 Embraceable You Gershwin, Gershwin
7 I'm Glad There Is You Dorsey, Mertz
8 September Song Anderson, Weill
9 It's Crazy Fields, Rodgers


domingo, 27 de septiembre de 2009

Deborah y Joe


La vocalista de Jazz Deborah Brown se convirtió en cantante profesional a los 20 años pero encontró la fama y el reconocimien en el extranjero, mas que en EE.UU, viviendo 10 años en Europa (1985-1995) y actuando en festivales y clubes de unos 50 países. Ha sido acompañada por los pianistas Roger Kellaway (incluyendo 10 conciertos a dueto) ), Cedar Walton, y Dorothy Donegan; y cantado con notables como el tenor saxo Johnny Griffin, el grande de la armónica Toots Thielemans, y el trompetista Harry "Sweets" Edison. Fue lider del cuarteto "Jazz 4 Jazz" que incluía al pianista Horace Parlan, con el que debutó en 1988 con el álbum que lleva su nombre, del sello “Timeless”. En 2005 grabó el penúltimo de sus 11 discos, “I found My Thrill” (en la portada) a dueto con el guitarrista Joe Beck (1945-2005) para el sello Jazz Voix, en el que continúa deleitando con su especialidad, las estándares.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Viernes azul


El álbum “Quiet Kenny” (New Jazz, 1959) es otro motivo para recordarnos porqué McKinley Howard Dorham (1924-1972) fue un gigante de la trompeta, pese a ser opacado por portentos como Fats Navarro, Clifford Brown y Miles Davis.

Ya sea delineando baladas o investigando la eternidad y complejidades del blues, el antiguo miembro del grupo de Charlie Parker y ex Jazz Messenger, exhibe su delicado swing, sonido personal y fino sentido armónico.

Grabado en el estudio de Rudy Van Gelder, Kenny es acompañado po Tommy Flanagan (piano); Paul Chambers (bass) y Arthur Taylor (batería).


jueves, 24 de septiembre de 2009

Autum nocturne


Esta es la indisputada obra maestra de Lou Donaldson (Blue Note, 1958) que marca el punto donde el alto saxo empieza decisivamente a desprenderse de la gran influencia de Charlie Parker, agregando un sabor humeante y tristón (bluesy) de su propio peculio. Un sonido vital y distintivo. Calidez invitadora y romántica en Autum nocturne. Simplemente adorable.

Acompañan: David Bailey, batería; Ray Barreto, percusión y conga; Herman Foster, piano y Peck Morrison, bajo.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Matraca


Hoy por la mañana, platicando con un amigo –entre otras cosas- de películas vaqueras clásicas, me juraba el susodicho, que en el famoso duelo al final de “Veracruz”, no salió un solo disparo, ni del winchester de Gary ni de la colt de Burt y sin embargo, este último murió. ¿Y entonces?. Pues mírala y desengáñate que la bala provino de una ventana.

Y bueno, pues a verla de nuevo. Pero como además de aficionado a este género cinematográfico (o por eso), hubo un tiempo en que me aficioné a la música country, decidí de paso, indagar por donde andan los tiros con esa música.

Así, leo que Matraca Berg (1964), compositora y cantante estrella de Nashville (como no), muy criticada por el eclectisismo musical y tradicionalismo de sus propias composiciones - que ya en lo tiempos en que la escuchaba, hace unos 20 años la tenían en un lío con su disquera (RCA) por no querer adaptarse al country urbano y eléctrico que demandaba el mercado -, logró ¡por fin¡ después de tantos años, desligarse de los que trataban de restringirla e inició una nueva etapa en su carrera con el sello indie “Rising Tide”, grabando en 2007 “Sunday Morning to Saturday Night”.


martes, 22 de septiembre de 2009

In Memoriam


Un 25 de noviembre de 1974, tras las bambalinas del Avery Fischer Hall (parte del New York Lincoln Center), un miembro de la administración del Hall, señalando su reloj se acercó al presentador del último concierto del Modern Jazz Quartet y le dijo: “Ellos estan por irse al tiempo extra (esperando que le diera a John Lewis la señal de finalización) y eso lo sumaríamos a la factura”. Tranquilo, el presentador le respondío “No te preocupes, ellos van a tocar hasta cuando quieran. No se puede detener la historia”.

Era el final de 22 años de crecimiento colectivo del MJQ y 19 con esta particular alineación. Ningun grupo pequeño en la historia del Jazz , había permanecido, ni cercanamente, tanto tiempo junto. Ni explorado sutil y completamente el potencial de desarrollo mutuo de sus respectivas habilidades, mientras creaban y recreaban un repertorio distintivo y se mantenían probando la naturaleza misma del arte del Jazz.

Es inevitable suspirar al escuchar esta gema (doble CD de Atlantic Records)) que documenta el triste acontecimiento, ver la portada e imaginar a John Lewis al piano; Milt Jackson al vibráfono; Percy Heath al bajo y Connie Ray a la batería, todos elegantes en Tuxedo y en su mejor forma.


lunes, 21 de septiembre de 2009

La inolvidable Peggy


En 1960, más de una década después de su masivo éxito “Mañana”, Peggy Lee (Norma Deloris Egstrom, 1920-2002 ) grabó un álbum completo con los conocidos en el mercado disquero de entonces como temas latinos: “Latin ala Lee”, producido por el sello “Capitol” con el subtítulo “Broadway hits styled with an Afro-Cuban beat”.

Los músicos no son acreditados en el álbum y solamente aparece una nota en la contraportada “Acompañada por autenticos ritmos afrocubanos” . Peggy con su experiencia , calidad interpretativa y embrujo –aunque no con la fuerza que su voz tuvo en los 50’s- se acopla estilísticamente a los arreglos de Jack Marshall.

Fuera del mercado por muchos años, EMI-Capitol trajo el álbum de regreso en el 2000, con un compacto de sonido notablemente mejorado.


viernes, 18 de septiembre de 2009

Easy Listening


El compositor, pianista y arreglista mexicano Juan Garcia Esquivel (1918-2002), en los años 1950’s y el primer lustro de los 60’s faldeó las líneas entre la música lounch, el experimentalismo excéntrico y los inicios del sonido estereo en una serie de álbumes de RCA dirigidos al mercado conocido como “easy listening”. Estas grabaciones fueron olvidadas por las audiencias -que no fueran asiduos de tiendas especializadas- durante años. A mediados de los 90’s se dio el resurgimiento de esta música y Esquivel no sólo fue redescubierto, sino campeonizado como un innovador parte olas, por ciertos segmentos de la música alternativa “hip”. Las razones de su espectacular e inesperada resurgencia, no son –ironicamente- de tan fácil entendimiento.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Parece que fue ayer


Mary Travers, vocalista del trío folk “Peter, Paul and Mary” - que hiciera de canciones como “Blowin’ in the Wind,” y “Where Have All the Flowers Gone?”, perdurables himnos de los movimientos de protesta de los años 60’s - murió este miercoles en el hospital Danbury en Connecticut. Tenía 72 años. Sufría de leucemia.

Descanse en paz.

Los recuerdos de Horace (Fin)


Hubo un número de prominentes violinistas del Jazz durante los años 1930’s y 40’s, pero Eddie South, (1904-1962) fue opacado por nombres como: Stephane Grappelli, Joe Vennuti y Stuff Smith.

Esto debido a que sus grabaciones fueron muy pocas; entre ellas el desconocido LP “The distinguished violin of Eddie South” del sello “Mercury” (1958) donde lo acompaña al piano el recién fallecido Eddie Higgins (1932-2009. RIP), que fue el último que grabó.


Horace Silver, lo recuerda así en su biografía:

"Una de las primeras presentaciones en las que trabajé con Stan Getz,fue en el club "Blue Note" del centro de Chicago, en una sección que llamaban "The loop". Trabajamos allí dos semanas (lunes y martes libres). Eddie South a quien llamaban "El Angel Negro del violín", tocaba al otro lado de la calle. Era un gran violinista, un gran técnico con entrenamiento clásico. Me gustó, pero fue el violín de Stuff el que me golpeó más. Era más "nitty gritty", más cerca de la tierra".





lunes, 14 de septiembre de 2009

Los recuerdos de Horace


Dada la condición multiracial, pluricultural y polirítmica de Horace Silver, no es extraño encontrar en su autobiográfico libro “Let’s get to the nitty gritty”, consideraciones singulares con respecto al siempre presente tema del racismo en el Jazz.

Así, refiriendose a un incidente que sucedió en el club “Birland”, cuando Charles Mingus (1922-1979) era el bajista del grupo del saxofonista Stan Getz (1927-1991), cuenta:

“Estaba Stan tocando un solo, cuando de improviso le inyectó una cita del verso de “Ol’ man river” que dice así”:

“Todos los morenos en el Mississippi/ morenos todos trabajan, mientras los paisanos blancos juegan”




Aclara Horace, que Stan hizo la cita sin pensar en el asunto racial, pero que Mingus –supersensitivo en cuanto al tema- lo tomó como ofensa.




Y, “mientras actuaba la otra banda, se fue a “Colony Records” que estaba al otro lado de la calle y le pidió al hombre detrás del mostrador que reprodujera una grabación de “Eli, Eli”, una canción folklórica judia. El tipo la puso y Charles la memorizó y regresó al club. En la siguiente presentación (set) la citó en su solo. No sé si se lo comentó a Stan, pero creo que Stan ni siquiera se dio por enterado”.

Unas cinco páginas adelante, Horace vuelve al tema, contando que en sus habituales caminatas por Broadway, entre presentaciones, para aflojar las piernas y respirar aire fresco: “corrí hacia Mingus que tenía una confrontación con dos policías blancos. Charles había sido parado, no por haber infringido alguna ley de transito, sino porque él y varios de sus amigos estaban en su carro con una mujer blanca, que sucede era su mujer”.

Mingus lo vió y gritó: “Horace Silver, quiero que testifíques que estos hombres no son americanos. Me quieren arrestar porque mi esposa es blanca .Yo sabía que si me involucraba en la situación, probablemente sería aventado al precinto más cercano junto con ellos y perdería mi próxima presentación en el Birdland, así que lo ignoré y seguí mi caminando”.

Se entiende la actitud de Horace, ya que cada set era pagado por el cliente y pagado al músico, individualmente. Mingus no lo entendió así, y por un buen tiempo le habló a Silver, sólo para recordarle el hecho. “Al final me perdonó”, concluye Horace.





viernes, 11 de septiembre de 2009

Los recuerdos de Horace


No sé como se ha venido comportando el Jazz ofrecido por los clubes de Nueva York durante la primera década de este siglo. La última información que tuve data de 1996. A la sazón, el artículo “ Does anybody go to clubs anymore”, publicado por la revista “Jazziz" con una buena fotografía de la cantante D.D. Bridgewater en el Shelli’s Manne-Hold (1974). Parece concluir con que las cosas ya estaban cambiando. Y probablemente debe ser así, sobre todo si se toman en cuenta las sabrosas anécdotas del pianista y compositor Horace Silver (1928) en su reciente biografía “Let's get to the nitty gritty".

Y es que, gran parte de la vida de Horace discurre en clubes de Nueva York, ciudad a la que llegó cuando tenía 25 años y fue bien acogido por Oscar Goldstein gerente del estelar club “Birland” localizado en la calle 52 y Broadway.

Cuenta Horace, que por esos días "A menudo trabajaba en el Birdland los lunes por la noche (libre). Su show regular iba de martes a sábado y el lunes por la noche se juntaban diferentes músicos para el "jammin' ". Toqué en muchas de estas sesiones" . A Oscar, también administrador de Bud Powell, le gusté por ser su discípulo, porque tocaba bien y porque se fascinó de descubrir que yo era un jovencito de cabello bien recortado, limpio, que no bebía ni fumaba ni me drogaba, algo inusual para un músico de Jazz en aquellos días (mi único vicio eran las damas y tuve muchas). Como no había piano en el departamento del Bronx (de la hermana de un amigo) donde vivía, le pregunté a Oscar y a su esposa si podía pasar a practicar durante el día y me respondió que sí, pero que llamara antes al muchacho de la limpieza para ver si no había alguna banda ensayando. Practicaba entre el clamor del muchacho aspirando y lanzando recipientes vacíos de cerveza y whisky. Años más tarde leí en una revista un artículo de Chic Corea donde contaba que una tarde caminando por Broadway, pasó enfrente del club y escuchó a alguién tocando el piano. Entró y se sentó atrás. No me dí cuenta.”

Y continúa recordando: “Los lunes por la noche era día de pago en el Birdland y todos los músicos "junkies" lo sabían, así que después de las 4 a.m los tenías encima pidiendo 5 o 10 dólares para aliviarse mientras salía su cheque. Era patético y sentía pena por ellos. Además de eso tenías a Pee Wee Marquette, el maestro de ceremonias y portero, pidiéndote propina por anunciar tu nombre las noches regulares en que actuabas o grababas".

Recuerda Horace que un gran trompetista con quien tuvo el privilegio de trabajar fue Clifford Brown (1930-1956). "Era de Wilmington, Delaware. Muchos de los músicos de Nueva York habían oído acerca de él. El nunca había estado en la ciudad. El propietario de Blue Note Records, Alfred Lion,con Art Blakey se fueron a Wilmington a buscarlo e involucrarlo en una sesión de grabación. Decidieron que fuera una sesión en directo. Involucraron también a Lou Donalson (alto sax), a Curley Russell (bajo) y a mi, para redondear el grupo. Salvo por Clifford, había trabajado antes con todos estos muchachos, así que me sentí cómodo”.

Y Sigue recordando cómo, al escuchar tocar a Clifford fueron literalmente sacudidos por sus soplidos, y que Miles Davis llegó a escuchar uno de los ensayos diciendo en broma antes de irse "Clifford, I hope you bust your chops". (según Curley, Miles hablaba en serio).

“Clifford no era sólo un gran trompetista, era una persona maravillosa. Para alguien con un toque así de maravilloso, era muy humilde, una persona adorable”
Al final, aquel grupo solamente duró tres semanas ya que en febrero de 1954, tocaron dos semanas en el Birland e hicieron dos grabaciones llamadas “A night at Birdland”. Luego tocaron una semana en Filadelfia.

Y concluye Horace:

“No pudimos obtener ningún trabajo después de eso. Se apareció Max Roach y sonsacó a Clifford, llevándoselo a California con su grupo”. Hicieron un montón de grabaciones, en los dos años más que vivió, pero aquellas noches en el Birdland, permanecerán siempre clásicas. Suenan tan bien ahora, como sonaban años antes, cuando las grabamos. Estoy orgulloso de haber sido parte de todo eso”.

martes, 8 de septiembre de 2009

Legendario


Esta es en esencia, la misma versión del álbum que produjo originalmente el sello “Norgranz” en 1954, y “Verve” en 2003, ambos con el título "Lester Young with the Oscar Peterson Trio". El “trío” fue en realidad un cuarteto con Barney Kessel, guitarra, Ray Brown, bajo y J.C. Heard, batería. De tal manera, que están por escuchar (y bailar si gustan) algo de un soberbio quinteto de Jazz, y uno los discos más ricos en melodías del “mainstream” en su momento. Lester haciendo milagros con su saxo tenor, coronando con una surrealista e irreverente rendición de "It Takes Two to Tango," ,última pista en esta tercera y misteriosa versión del álbum, donde como en los dos anteriores, canta por primera y única vez.

sábado, 5 de septiembre de 2009

La vena latina de Fischer


Como aficionado al Jazz uno a veces se entusiasma mucho. Ya me pasó con el trompetista Jerry González, a quien me fumé, acompañándolo en su viaje “fusionario” en busca de la raíz original, "ensalzado" con apaches, caribeños, flamencos y vaya uno a saber que más que no se sabe (yo al menos). Una punta de la larga y tortuosa raíz, terminó emergiendo de regreso en la península ibérica, donde parece que el gran Jerry se quedó fusionando con grandes del flamenco. Ahora me entero por el blog de una amiga que vive en Madrid, que al colorido Jerry, se le puede ver -pero no a los ojos- con frecuencia y físicamente algo deteriorado (quién no, con ese ritmo que agota hasta a los que lo acompañamos de lejos) dando conciertos sin perder su encanto. ¡Cómo me gustaría escucharlo¡. Recordándo estas cosas y reescuchándolo, tranquilo -"after the storm"- pienso que valen la pena las "entusiasmadas".

En cambio a Clare Fischer (Durand, MI. 1928), quien ha tenido una variada carrera como pianista, tecladista eléctrico, compositor, arreglista y líder de banda, lo vengo oyendo desde años antes (que a Jerry), sabiendo que ha estado siempre interesado por los ritmos latinos, alternándolos con el “bop”. Con naturalidad pero sin ese entusiasmo. Me pone pensativo.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

CHRIS


De todas las grandes vocalistas del Jazz de los 50’s y 60’s, Chris Connor es quizás hoy dia la menos “bien” conocida. A pesar de sus considerables grabaciones - sobre todo las ya “clásicas” para “Atlantic” – siempre parece ser mencionada (si se hace) después de: June Christy, Carmen McRae, Anita O’Day o Julie London, cuando se hacen las compilaciones de dicho período. A pesar también, de que fue muy popular, lo cual se explica al escucharla. Como se dice, ella podía “swingear” con quien fuera.



Pero su grandeza vino de las canciones suaves, las que ardían en los corazones rotos y se enredaban con la propia vida, y sonaban mejor filtradas a través de la bruma azul del humo del tabaco y las luces tenues. Connor podía emularlas tan pronto como se convertían en “hits” con otras voces, pero con la suya, propia y poderosa.



En todo caso, todos estos detalles no parecían procuparle mucho en el ocaso de su vida.



Y ahora menos, pero te permite soñar que sólo canta para ti.



Descanse en Paz.

lunes, 31 de agosto de 2009

¡ Click ¡


Es curioso, pero Vincent Herring ( Kentucky, 1964) logró su primer reconocimiento importante tocando con Nat Adderley (siendo su ídolo y mayor influencia su hermano Cannonball Adderley), no obstante haber acompañado antes a músicos importantes (Lionel Hampton, David Murray, Horace Silver, y Art Blakey) , de 1983, cuando se mudó a Nueva York a 1987 al unirse a Nat, con quien permaneció hasta 1992, dejándolo para formar sus propios grupos y grabar varios discos para “Landmark”.

Siguiendo los pasos de “Cannon” incursionó (1999) en la música brasileña, con un grupo integrado por Duduka Fonseca (batería); Gary Fischer (piano); Romero Lubambo (Guitarra Acústica) y Nilson Matta (bajo).

domingo, 30 de agosto de 2009

Un verano del 62


Los saxofonistas Paul Desmond (1924-1977) y Gerry Mulligan (1927-1996) ayudaron a definir lo que se conoce como Cool Jazz, con sus tonos suaves, casi sin vibración –luminoso y displicente el alto de Desmond; mullido con susurros bruscos el barítono de Mulligan -.

También comparten un gusto ilimitado por el contrapunto improvisado; y esa es la característica que define estas 3 sesiones del verano de 1962 en los estudios de “Bluebird” -reeditado por RCA en 2003-, desde el tema inicial "All the Things You Are" con Mulligan haciendo eco del lider, hasta "The Way You Look Tonight," (pista 5 de 6), tema que emerge gradualmente de Desmond, casi como una fuga improvisada.

En suma, el álbum es una recolección de los mejores elementos de dos de los más populares y musicalmente exitosos grupos de mediados de los 50’s (Paul en el cuarteto de Brubeck y Gerry con Baker en el suyo), donde ambos juegan y confunden al escucha desprevenido con las melodías (al tenor de la pista 4 ”Blight of the fumble bee”, el álbum bien puede ser nombrado como “Mind of blue” o algo así), pero tomarlo con calma, que los maravillosos contrapuntos invertidos y los fluídos solos, valen la pena.

Acompañan: John Beal y Wendell Marshall (bajo); Connie Kay y Mel Lewis (batería).