En el mundo del Jazz conozco dos “Stan” famosos y dos “Hope” que no lo son para nada. Los últimos, Elmo, de quien hablaré otro día y Stan, de quien sólo se sabe que siendo un niño, en Atlantic City, ciudad de espectáculos, subió al techo del club donde tocaba Count Basie y orquesta (el famoso y entonces joven Lester Young, incluido), y qué, escuchándolos empezó a pensar en lo que quería hacer. Para acabar de definir su vocación, a los pocos días, su cumpleaños (quizás el décimo) fue celebrado oyendo grabaciones de Errol Garner tocando “Be Anything” y su original “Pastels”. Al finalizar la fiesta, recibió, asombrado su regalo: un piano, que al instante comenzó a tocar de oído y no paró los siguientes 10 años, hasta que se decidió a tomar lecciones para aprender a leer lo que tocaba. Desde entonces (allá por 1948) Mr. Hope compartió las tablas con muchos de los grandes habituales en los sitios de concierto del “ East Coast jazz “, entre muchos, Coleman Hawkins, Hank Mobley y Johnny Hartman. Y sigue tocando en los mejores lugares de Nueva York, incluyendo el Birdland, el Village Vanguard y el Blue Note. Los últimos 15 años ha ocupado la silla del piano para la vocalista Etta Jones y el tenor saxo Houston Person (buena gente, se sabe que ha apoyado bastante a Stan), grabando frecuentemente con ellos.
Bueno, también se sabe que ha entrado a su séptima década como pianista profesional, habiendo firmado sólo 2 álbumes, “Pastels” (1972), el primero y este “Put on a happy face” (2005). Qué otra cara se puede poner, me pregunto, escuchándolo con tan buena compañía en estas dos melodías, aunque sendos títulos no sugieran, por decir algo, un final feliz.
