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jueves, 5 de septiembre de 2013

Caminos Cruzados


En los años cuarentas, dos hombres cruzaron el Atlántico en direcciones opuestas.  Ambos iban a tener poderosa influencia en la música contemporánea.  Uno era el pianista inglés George Shearing, quien haría de América su residencia permanente.  El otro era el compositor y arreglista canadiense Robert Farnon, quien fue a Inglaterra como líder de la Banda de la Armada del Canadá y se quedó. Shearing influenciaría a un completo grupo de pianistas. Farnon se volvería gurú para toda una generación de arreglistas.

George Shearing tomó EEE.UU por asalto.  Simplemente allí no estaban preparados para la idea de un músico de jazz de Inglaterra , o de Europa en general.  A pesar de las grabaciones de Stefano Grappeli y de Django Reinhardt, el jazz era considerado de su propiedad.  Aquellos días pasaron.  El brillante contrabajista danés Niels-Henning Ørsted Pedersen llegó a América desde Dinamarca, Toots Thieleman desde Bélgica, y más. Pero Shearing fue el primer europeo al que la afición jazzera  estadunidense volteó a ver, en su propio territorio. Hoy todo es diferente, claro.

Cuando Shearing pasó en el barco frente a  la estatua de la libertad iba ya cargado de una técnica altamente desarrollada, un tono tibio, maravilloso control y un modo particular de tocar coros en bloque cuando soleaba, que eran rápidamente reconocibles.  Y a su toque agregaba infusiones de   un humor seco (o flemático si se quiere).  Pronto organizó un quinteto que incluía guitarra y arpa vibrante.   Era un sonido totalmente fresco y en pocos años llegó a ser tan imitado que George tuvo que buscar otros contextos, incluyendo el trío.

Mientras tanto,  la influencia de Robert Farnon también se desparramaba. La banda de la armada canadiense que compartía tiempo de aire con la de Glenn Miller (y eso ya dice mucho) en las transmisiones de la BBC durante la guerra (mientras las bombas caían sobre Londres), tenía una gran sección de cuerdas y Farnon pudo experimentar con la aplicación de técnicas sinfónicas  para bailar y jazz.  Después de la guerra grabó muchos de esos arreglos, apenas enmendados,  en una serie de LP’s que capturaron la audiencia de  todos los arreglista parecidos, en todos lados.  Ninguno negó su influencia.  En una visita de Bob a Nueva York ,  tantos arreglistas llegaron a la fiesta dada en su honor, que Quincy Jones dijo después: “si una bomba hubiese caído en ese apartamento, no habría habido otra nota sobre música escrita en NY por cinco años”.

Bombas aparte, en 1970 el productor alemán Hans Georg Brunner-Schwer dueño del estudio de grabación “Black Forest", basado en su país, conocido por sus prístinas grabaciones en vinyl, produjo cuatro Lp´s con el trío de George, “The MPS”, integrado por NHØP, y el genial guitarrista irlandés Louis Stewart.  En el cuarto Lp, estas tres joyas de las que no puede esperarse nada malo, son acompañadas por cuerdas, arregladas y conducidas por –el diablo los cruza y dios los junta- Farnon. En 2007, los cuatro discos fueron grabados con la misma fidelidad en compacto. Para los desafortunados que no los poseen dejo estas melodías del último CD,  que aunque un poco melosas, son agradables para la noche de un día duro; con la recomendación de que adquieran la caja.  Vale la pena.
 


 

sábado, 6 de marzo de 2010

355 Casi nada.



Cuenta en sus memorias el pianista de Jazz Horace Silver (en realidad apellidado Tavares Silva),una leyenda viviente (1928)),que cuando recién empezaba a darse a conocer a mediados de los 50's, de gira con el grupo del ya consolidado saxofonista Stan Getz (+), llegaron a una pequeña ciudad donde tocarían en un club por la noche.

Descansando por la tarde en el motel donde pararon, entró a la habitación Stan, que volvía de hacer las diligencias previas pertinentes y le dijo (nunca peor dicho) emocionado: "en el pueblo está George Shearing" (1919) "y llegará a verte tocar". Los nervios hicieron facil presa del inexperto Horace. Esto dice mucho de la estatura musical del pianista británico.

Unos treinta años después, hace ya casi 23, cuando se empezaban a dar las fusiones de grandes compañias discográficas como "Concord" con firmas japonesas, George, acompañado por el entonces jovencísimo (32) y prometedor contrabajista Neil Swainson - quién no trascendio como líder y anda por ahí a sus 55, como todo un joven hecho y derecho acompañando a la orquesta de su paisano Rob McConnell y a otros-, grabó en Tokio este discó, nombrándolo en honor a Charlie Parker (+) quien a su vez nombró su canción en honor a Dexter Gordon (+). En suma (nunca mejor dicho) un homenaje al Jazz.












Ya casi al final del concierto se incorpora, reclamando lo suyo, la injustamente infravalorada cantante Ernestine Anderson (1928) y para mí otra leyenda viviente. Escuchar cómo George la introduce.



Al final, George se despide con la sencillez de los grandes:




El año siguiente, otra leyenda viviente del piano, Hank Jones (1918), se unió a George para grabar el compacto (Concord) “The spirit of 176”. El álbum ha permanecido un poco en la oscuridad y valdría la pena escucharlo e investigar el misterio de su nombre. Pero me agradaría uno al que, para celebrar al Jazz con ese mismo espiritu juvenil, este fin de año, se agregue a los tres pianistas ya mencionados, Dave Brubeck (1920).

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Billy, Marian y George




Billy Taylor (1921), gran vocero del Jazz (sus perfiles en el programa televisivo “Sunday Morning” en CBS desde 1981 han tenido éxito introduciendo esta música en audiencias más grandes), asesor artístico de jazz en el Kennedy Center, pianista mayor y uno de los más articulados de todos los intérpretes del Jazz, esta en el foco de este excelente compacto “Taylor Made at the Kennedy Center” (KCJ 2005), conformado exclusivamente por sus composiciones y tomadas de tres diferentes actuaciones. La mayoría de la música data de diciembre de 1999. A Taylor y su trío (Chip Jackson al bajo y Winard Harper, batería) se une la guitarra de Russell Malone, las trompetas de Terence Blanchard y Arturo Sandoval, el saxo tenor de Stanley Turrentine, el vibráfono de Stefon Harris y la voz de Dee Dee Brdigewater; pero su música en la parte de la grabación que corresponde a la celebración de su 80 aniversario (septiembre del 2001) en el Lincoln Center es representada por Cyrus Chestnut al piano.




Marian Turner (Inglaterra 1918) se volvió famosa por su programa de radio “Piano Jazz”, el cual mantiene desde 1978, pero era ya una respetable pianista muchas décadas antes. Actuó en el continente Europeo para las tropas durante la guerra y así conoció al cornetista Jimmy McParland y se mudó a EE.UU en 1946. Grabó regularmente para Savoy y Capitol durante los 50’s. Formó su propio sello (Halycon) y grabó varios albumes finos entre 1969-1977. También hizo 3 discos para el sello Improv de Tony Bennett durante los años 1976 /77, antes de firmar con Concord, donde se mantiene desde 1978 y para quien grabó el presente año uno de sus mejores compactos: “Twilight World”, pocos meses antes de cumplir los noventa años, demostrando porqué ha sido capaz de alternar con invitados tan diferentes en su programa. Actua con su trío habitual: Gary Mazzaroppi (bajo) y Glenn Davis (batería). Es dificil no encantarse de inmediato con este elegante álbum. A la señora McPartland siempre se le ha reconocido su maestría para interpretar baladas y aquí muestra de nuevo su poder con sus líricas interpretacione s de "Close Enough for Love" y "Alfie". Vale la pena.


Un año después que Marian, nacía (ciego) también en Inglaterra otro grande del piano en el Jazz: George Shearing. Desde su niñez influenciado por las grabaciones en 78 de Teddy Wilson y Fats Waller llegó a ser una estrella británica actuando para la BBC y jugando un papel clave para el grupo del auto exilado Stefano Grappelli en los tempranos 40’s, emigrando a la ciudad de Nueva York en 1947.
Extendiendo la que ha sido una de las más prolíficas carreras en la historia del jazz, el señor Shearing graba en vivo para Telarc en 2001 “Back to Birland” (por supuesto, no el idéntico club homenajeado en su famosa composición “Lullaby of Birland”), un album tan íntimo que te hace sentir como si sentado enfrente del Quinteto conformado por Neil Swanson, bajo; Dennis Macrel, batería; Don Thompson, vibráfono y Reg Schwager, guitarra ( la misma fórmula que lo popularizó por tres decadas, antes de desbandarse en 1978). Un buen Disco.