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sábado, 7 de octubre de 2017

Experto en Lunas (Final)



Como programado, a las diez en punto de la mañana, el anciano cura de la parroquia del barrio iniciaba la misa de cuerpo presente, con la presencia de unas veinticinco personas, la mayoría de ellas pertenecientes a la feligresía parroquial. 

“… conozco a este hombre, cuyo espíritu disfruta ahora del gozo eterno al lado del Señor, podría decirse que desde siempre. Vinimos juntos del mismo país allende los mares; juntos nos llevó el Señor al estudio de su palabra en el lugar adecuado; juntos…” Se le quebró un poco la voz

 - y continuó: “fuimos pecadores. Pero los caminos del Señor son inescrutables y fue su desiderio, perdón, deseo, desviarlo al camino que conduce a la ciencia; ¡sin duda, queridos hermanos, para que por esa vía conociera la magnificencia del Altísimo! Y así fue. No se contentó nuestro hermano con mirar al cielo estrellado para consolarse de la brutalidad terrestre. El que ama la luna de veras, no de bromas, no se contenta con contemplarla como una imagen, quiere entrar en una relación más estrecha con ella, quiere conocerla a ella y al espacio donde se encuentra, solía decirme cuando cariñosamente lo llamaba mi lunático preferido”. 

 -y prosiguió: “La iglesia no está del todo de acuerdo con la cremación, pero ayer mismo, en la extremaunción, como última voluntad me manifestó ese deseo, mencionándome un proyecto que seguía con interés desde hace muchos años sobre una tal sonda casi no sé qué, que explora Saturno y que se volvería ceniza y vaya uno a saber que más, pero en nombre de nuestro Señor no tengo objeción al respecto. Así que, descanse en paz, nuestro hermano Desiderio en compañía del Creador”.  
Dicho esto, tras el ritual correspondiente, dirigió su mirada a Apolo, llamándole con un gesto facial afectuoso. Se acercó, sintiendo una extraña sensación y notando en el anciano sacerdote características físicas familiares que nunca había observado con anterioridad, pero de inmediato bloqueó esos pensamientos. 

El padre Angelo, tomándolo de la mano, como no lo había hecho desde que era un niño y encaminándose a la salida -le dijo, “hijo mío, estoy enterado de tus planes y si piensas llevarlos a cabo, no olvides llevar contigo su telescopio”

 “Ya lo había pensado”, respondió de mala gana. 

“Sé que no tienes sus inclinaciones espaciales, pero estoy convencido y él así lo quería, que siguieras sus pasos, pero desviándote por una senda diferente; una que lleve a buscar y encontrar la poesía, más allá del sistema solar si es preciso”, -finalizó.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Experto en Lunas. V. (Cuento)



Cogidos de la mano como antaño, doblaron la esquina y unos veinte metros adelante él abrió la puerta negra de metal. Rechinó. Al entrar, Luna, una perrita “chihuahua”, no se le abalanzó ladrando y brincando como acostumbraba, sino permaneció en su casita de pino, apenas levantando la cabeza y abriendo sus ojos tristes. Le acercó la escudilla cromada y le sirvió su ración de concentrado, pero no pareció interesarle. Una leve rascada en el lomo hizo su efecto y emitió un casi inaudible quejido.

 “Tu dueño ya descansó, lunita” -dijo con lágrimas en los ojos. Tocó el bolsillo trasero del pantalón para comprobar si su padre había dejado uno de sus perfumados y finos pañuelos. Lo sacó y se sonó estrepitosamente. Lo dobló cuidadosamente y lo guardó.

 “Es triste… todo esto” -dijo ella con voz entrecortada.

“Cabal. Si no fuera por mi madre, ahorita mismo la subía al “camper” de mi padre y me iría al altiplano a vagar por las montañas. Me gusta el frío de la época” -dijo.

Obviamente la urgencia punzaba de nuevo.

 Y continuó “Sabías que en una de sus venidas hace cuarentipico años, lo trajo rodando, es modelo 72 y lo mantienen como relojito en el taller mecánico de enfrente. Es un pick up de más de media tonelada, 6 cilindros en “V”. Encima le montaron como un apartamentito con dos camitas, una estufa de 2 hornillas, calentador, luces que operan con butano, inodoro químico, closet, bodega, ventana anti insectos, Todo en diminutivo si quieres, pero funciona. Hasta nombre le puso: “Iron Horse”, por una canción que le gustaba. Yo lo voy a cambiar por “Silver”.

 “Podrías llevar a tu mamá y dejarla conmigo un tiempo en Xela” -dijo ella con tristeza y poco interesada en los detalles del caballo de acero. - Y agregó “yo regreso hoy al medio día, después de la misa y de que les entreguen las cenizas”.

- Respondió un poco sorprendido por la propuesta “No sé. Tendría que preguntarle a ella; además su condición física para el viaje. En fin, el médico dirá. Yo podría adaptarle un par de cinturones de seguridad a una de las camas. Por mi parte, el viaje lo voy a realizar algún día, quiero ver como está ahora todo lo que recorrí con él cuando ambos estábamos de vacaciones. Hasta el plan de viaje tengo hecho; es claro, conciso y razonable. Yo…

” Cortando de tajo sus explicaciones - ella le dijo “No sé tú mi amor, pero yo nunca te olvidé. Lo he hablado con tu madre y se mostró encantada con la idea. Incluso hablamos de la posibilidad de que se muden para allá y me dijo que ella si quisiera ser enterrada como Dios manda, pero en un lugar donde halla frío. La casa que dejó mi difunto esposo es grande; y solas con la nena que no tardará en darme un nieto y quien sabe si se vaya con el novio al norte. ¡No quiero estar sola ¡”. Y rompió en llanto.

A la vez que confundido, enternecido, sacó el pañuelo y enjugó sus lágrimas.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Experto en Lunas IV. Cuento.






Recordó entre cabeceos que fue la primera vez que lo nombró con ese apelativo y que lo continuó haciendo hasta el día de ayer en que pronunció sus últimas palabras. Se durmió profundamente.

Cuando lo despertó un apenas audible pero constante ruido en la lámina transparente -que hacía de tragaluz- sobre su cabeza, la vieja carta seguía en sus manos queriéndose resbalar y la guardó en el bolsillo. Notó que el ruido lo producía un pajarito que daba brincos cortitos muy peculiares y picoteaba la lámina. Se alzó desperezándose y vio por la ventana cómo el amanecer vencía a la oscuridad en una segunda penumbra.

Casi enfrente, al fondo, su madre y ella sorbían sendas tazas de café. El muchacho que las atendía lo invitó a degustar. Se acercó pronunciando un amable:

“buenos días mis mujeres tristes”. 

“Negro y sin azúcar por favor”. -  Pidió.

“Con mucho gusto. Veo que al señor lo despertó el pajarito. Es la mascota de la casa que viene por su desayuno”. – Respondió el chico.

“A propósito de desayunos, debo dárselo a la luna”. -Dijo a su madre, apresurando la reconfortante bebida.

- Ella asintió con la cabeza y una ligera sonrisa.

“¿Me acompañas?” -pidió a su amiga de la infancia y adolescencia.

“Claro ¡Faltaba más ¡”.  - Respondió, colocando la taza en la carretilla y dándole un beso en la frente a la anciana.

“Ya regresamos” -Dijo.

Por la puerta principal de la funeraria, que alguna vez fue el garaje de la casa, como había anunciado el muchacho del café, entraba por su desayuno el pajarito al que le faltaba la mitad de su ahuecada pata izquierda.

“Dicen los que saben, que estos pájaros son descendientes directos de los dinosaurios” -comentó.

“Mírale ese penacho estilo punk. Se parece al del Tyranosaurus no sé qué” -agregó.

“Estoy hablando como mi padre, que de todo sabía un poco”. -Concluyó ruborizado.

“¡Vaya si no ¡”.  -dijo ella.


Caminados unos metros sobre la acera y al pasar al lado de la ventana, vieron como la anciana, desde adentro los saludaba con esa sonrisa que la acompañaba desde anoche. Ellos se vieron a los ojos lastimados por el duelo, en medio del cual un antiguo romance truncado, parecía renacer.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Experto en Lunas III.







Washington, 14 de julio de 1961

 Queridos míos: …

...En todo caso tengo la residencia y el primero del mes entrante comienzo a trabajar aquí, en las oficinas centrales de un Programa impulsado por el Presidente para enviar un hombre a la luna y regresarlo. Me llamaron por mi título de maestro, por el último año que trabajé operando perforadoras IBM aquí, por mis conocimientos de idiomas aprendidos en el seminario, y por supuesto por ser veterano de guerra.

Me van a dar un curso preparatorio de cuatro meses, con sueldo mínimo, antes de entrar directamente al trabajo y entonces ya voy a ganar bonito. Alégrense mis amores. A los veinticuatro años empiezo a realizar mi sueño americano…

Espero llegar en diciembre al terminar el curso para comer el tamalito juntos para nochebuena.

 Los quiere mucho,

Desiderio.

PD: No vayan a creer que esto es un jardín de rosas (de rozas, a lo mejor) Hay mucha oposición al Programa de JFK. Dicen muchos, entre ellos una señora italiana que pasó por aquí dando una conferencia, que dijo en italiano con traducción simultánea al inglés, y yo por supuesto no usé audífonos porque como saben “capisco un po”, pero traduzco directamente del paper que entregaron al final, las partes principales:

“No hay vez en que oyendo hablar de lanzamientos espaciales, de conquista del espacio etc., yo no encuentre tristeza y fastidio, y en la tristeza hay temor, en el fastidio irritación, quizás aversión y repudio. Me pregunto porqué.

Es un lujo pagado por multitudes que ven disminuir cada día más, su propio paso, la propia autonomía, la inteligencia misma, el respiro, la esperanza, Esto se volverá en breve un nuevo territorio de caza, de progreso mecánico, de carrera a la supremacía, al terror.

No puedo hacer nada, naturalmente, pero esta nueva avanzada de la libertad de algunos (países progresistas) no me gusta”.

Complicado todo esto, pero yo también mis tesoros, como otros seres humanos, soy dado (pero eso no quita que yo no progrese. Ya te contaré mi amado Apolo) a considerar la inmensidad del espacio que se abre más allá de cualquier horizonte, a preguntarme qué cosa es verdaderamente, qué muestra, dónde inicia y si tendrá fin.

domingo, 10 de septiembre de 2017

Experto en Lunas II, (Cuento)




II

 

Bastó una sola frase, durante una noche en que no había pronunciado ninguna, para activar una intimidad escondida durante casi cincuenta años. El abrazo fue más que eterno e íntimo; no faltaron frotadas de hombro, besos de cachete, lágrimas, palabras entrecortadas e infinidad de pensamientos en ambas testas, que seguramente se encontraban y correlacionaban en el éter.

Caminaron hacia el féretro en el centro de la sala para abrir la escotilla, observar la blanca palidez de la cadavérica cara y comprobar qué, efectivamente, sobre las amplias solapas del traje de casimir azul marino a rallas (mi borsalino, le llamaba él y fue el primero que le conoció en su primera venida del exterior), en la mano derecha que reposaba sobre la otra, resaltaba la tercera parte del dedo medio.

Sorprendido al verlo ahora con un anillo, levantó la cabeza y miró interrogante a su madre, justamente frente a ellos, y le pareció notar en sus ojos hundidos una mirada brillante y en su boca desdentada, ya no el tic nervioso que movía permanentemente sus labios, sino una sonrisa de picardía, como hacía un par de años no veía en ella. “Debió suceder en la vestida, mientras andaba arreglando los papeles” -pensó.

 Ella, presurosa, se dispuso a retomar su posición junto a la anciana. El se dirigió al conmutador y lo apagó, se sentó con un poco de dolor en la cintura - que le comenzó a afectar con cierta frecuencia cuando cumplió los sesenta- en la silla más próxima a la ventana desde donde tenía una visión perfecta de la enternecedora escena de dos mujeres cuchichiándose al oído quién sabe que cosas, iluminadas por la luz de luna llena.

 Los recuerdos le inundaban el hipocampo pero uno en particular logró fijarse. Era el de cuando teniendo diez años preguntó a su madre dónde estaba su padre a quien ya casi no recordaba. Que si había muerto en la guerra en la que se enlistó como soldado (era Vietnam). “No hijo” - le dijo”. - Y continuó: “Tu padre está muy bien por allá, y nos manda suficiente dinero para que vivamos cómodos y tú puedas asistir a un buen colegio y vestirte como mi príncipe que eres”. Dicho esto, se encaminó a la habitación que antiguamente se usaba como estudio/vestidor de su padre y donde ahora funcionaba el incinerador de la funeraria, abrió una de las puertas de uno de los seis nocheros de doble luna que había en casa y de una de las bolsas del saco negro de “velvet” de uno de los tantos trajes completos de su padre, extrajo una de varias cartas que leyó pero no logro entender mucho. Se la entregó diciéndole: - “Guárdala y aplícate en lectura, así cuando venga tu padre a pasar la navidad – ¡porque va a venir! - con nosotros, ya la habrás leído y comprendido”. El niño la tomó y la regresó al mismo lugar diciéndole: - “Aquí estará bien, mamita linda, ya la leeré despacio”.

Estirando las piernas con parsimonia, extrajo la famosa carta, ya amarillenta, de la bolsa del saco negro de su padre – “el enterrador” le llamaba el finado, cada vez que lo usaba; él no, era la primera vez que se lo ponía -, y sintiendo que el sueño lo invadía empezó su lectura, por enésima vez a lo largo de su existencia: …

domingo, 3 de septiembre de 2017

EXPERTO EN LUNAS I (Cuento)



I
Al filo de la fría medianoche (eran vísperas de navidad), en una de las tres pequeñas salas de la funeraria, ya sólo él, su madre y una mujer madura, a quien, vestida de riguroso luto (traje sastre) a la hora del crepúsculo había visto entrar  - portando una rosa roja- y dirigirse a depositarla sobre el ataúd donde reposaban los restos de su padre, para luego encaminarse a la silla de ruedas donde -casi puede decirse así- reposaba también lo que quedaba de su madre, fundirse con ella en un abrazo que le pareció eterno, coger la silla plástica blanca más próxima y sentarse a su lado, donde aún permanecía acariciando y dando calor a las arrugadas manos de la anciana.

De repente, lo invadió aquella urgencia que con frecuencia lo asaltaba cuando era apenas un aspirante a adolescente y lo acompañó durante su juventud: ¡Estar en otro lugar!  Caminó cabizbajo hacia el ventanal de la sala que por cierto lo había sido también de la casa familiar, ahora apartada por una pared y circunscrita a dos habitaciones y servicios esenciales. “Una buena renta bien vale una misa”, solía decirles por “Skype” el difunto cuando su madre era presa de la nostalgia por los buenos tiempos.


Observando la luna llena desde la ventana, los recuerdos afloraban atropelladamente agolpándose en su cabeza y la urgencia punzaba hasta la necesidad de salir corriendo apretándose la sien: << Es herencia de tu padre, mijo. Mi padre. Vaya tipo raro. Comenzando por que nunca engendró. Extraño y todo, era un hombre bueno. Lo sentí cuando me dijo -en una de sus idas y venidas al extranjero, observando la luna desde esta misma ventana-, que cuando viniera con más tiempo me enseñaría muchas cosas sobre ese satélite, al cual como suele suceder, yo creía de queso.  Que era perito en ellas. Y así fue. Me parece familiar el rostro de esa señora. Dentro de un rato me acerco. Pues sí, qué más da que mama recibiera, ahí sí que literalmente, el polvo de un país vecino en aquel lugar adonde la llevó el destino a fungir como ecónoma.  Que más da.  Para mí seguirá siendo una santa.  Mi santa Tecla. Realmente me gustaría saber quién fue o es todavía, no lo sé, el otro seminarista. De cualquier modo, el viejo ya tenía las horas contadas. Se le notaba la última vez que vino hace seis meses. Ya descansó>>.

En todo eso y más, pensaba, cuando la mujer madura, resuelta, se desprendió de su madre que parecía dormir y acudió a su lado. 

- “¿Es luna llena no?” Preguntó con sonrisa candorosa. 

- “Sí, preciosa. Y con quién tengo el gusto” -respondió preguntando, mirando su rostro con detenimiento y esbozando una cierta sonrisa. 

- “Soy la del dedo, tontito despistado, no has cambiado nada” respondió con un coqueto mohín de disgusto en la comisura de los labios. 

Como del rayo, evocó el domingo aquel, en el atrio de la iglesia. Su madre saludando a cuanto parroquiano se la cruzaba. “Buen día doña Tecla, Usted si que es una santa”. Y ella, muy señora “Gracias. pero no exageremos”.  Mientras su padre, recién llegado del norte, en medio de la algarabía parroquial, con la mano izquierda sujetando la suya y con la otra – el dedo medio hundido dos tercios de su longitud en una de las fosas nasales- provocaba el asombro de una boquiabierta niña con trenzas.








miércoles, 16 de diciembre de 2009

De olvidos y recuerdos


Acabo de recibir una llamada del buen amigo Solojazz, reclamándome atropelladamente , sin preámbulo:

-¿Qué pasa contigo, colega. Acaso no hace 20 años -garufa- que iniciamos una compra compulsiva de Bossa. No guardas, por ventura, el 'So & so' del trombonista nípón aquel que ya se me olvidó como se llama y Astrud. Qué esperas para compartirlo con los amigos?

-¿Qué pasa, Solo? Estoy ocupado con una proyeccion, pero no me corre la regresión.

-Pues nada, que andas por ahí comentando tu ignorancia sobre el Jazz japonés y pues hombre, ésta no es absoluta; a veces con dos o tres basta. ¡Se te está acabando la memoria o andas bien flatulento¡

-Ah, es eso Solo; es que con tanta música estoy sumido en un mar de confusión y los años no pasan en balde como la cerveza; creo que empiezo a tener problemillas de liquidez cefalorraquidea. Pero no te ocupes mucho en ello, es inexorable. Además estoy desarrollando una especie de super estructura tecnológica que me permite, ahora mismo, auxiliar la desgastada memoria y poder satisfacer el compartimiento musical que te preocupa, aún so pena de de pecar de falaz en la constitución de esta modesta entrada.



Yukio Ichikawa (Fotografía), Shigeharu Mukai (Performer), Jesse Levy (Cello), Shigeharu Mukai (Productor), Harry Lookofsky (Violín), Jonathan Abramowitz (Cello), Jeff Mironov (Guitar (Electric)), Lewis Eley (Violín), Jeremy Wall (Arreglos de cuerdas), Hideki Kukizaki (Mastering), Guilherme Franco (Percusión), Jack Malken (Ingeniero), Astrud Gilberto (Performer), Anthony Jackson (Bajo), Jeremy Wall (Director), Astrud Gilberto (Voz), Regis Iandiorio (Violín), Shigeharu Mukai (Trombón), Guy Lumia (Violín), Dennis Morouse (Sax (Tenor)), Jeremy Wall (Productor), Manolo Badrena (Conga), Manolo Badrena (Percusión), Guilherme Franco (Berimbau), Guilherme Franco (Shaker), Shigeharu Mukai (Arranger), Peter Dimitriades (Violín), Jeremy Wall (Arranger), Dennis Morouse (Flauta), Warren A. Bruleigh (Asistente de ingeniero), Nina Siff (Asistente de ingeniero), Jeff Mironov (Guitar (Acoustic)), Richard Sortomme (Violín), Jorge Dalto (Piano), Eliane Elias (Piano), Hiroshi Goto (Mezcla), Matthew Raimondi (Violín), Omar Hakim (Drums), Marvin Morgenstern (Violín), Duduka Da Fonseca (Percusión)

domingo, 29 de noviembre de 2009

Cuento del lado oeste. (II y final)






…dera musical de entonces, sin embargo, la zurra que nos propinó el viejo quelonio (pueda ser que los años hagan diferencia) con su aseada respuesta –como trapeador sin estrenar- a tan pueril comportamiento: “abusadillos los niños” acompañada de una extraña carcajada “¡rag, rag, rag ¡, como relincho, resultó al final un progreso.



Sentadito, desde el instante en que el laborioso roedor abrió la puerta del doctor, hasta que pasó de vuelta diciéndome “te espero en Kloster campeón”, ya había pasado por mi mente el recuerdo de Demis (el quelonio) abriendo otra, la de su hermano mayor -de la que colgaba el banderín emblema de su pandilla, “La Gota Rebalsante”- al que llamaba cariñosamente “Chak”, y adentro, colocando un vinilo en una radiola nueva (o parecía) casi al unísono se volteaba su hermana menor y chasquenado los dedos empezó a danzar, barriéndose por las cuatro esquinas, (juro que era igualita a Rita) mientras nos explicaba “Se dice que “Amor sin Barreras” son dos películas. Una, la dirigida por el coreógrafo (toda la parte musical); y otra, la dirigida por el Director –chasquea y chasquea- que adapta el nudo argumenta de la eterna historia de amor –deberías llamarte Julieta- . Por esta razón –sigue danzando nena- una sería soberbia –más-, mientras que la otra –y más- como una… ..Tranquilo nené –me dijo- y regresó el brazo a su lugar. La verdad de las cosas –concluyó el “big Brother”-, es, que esas dos partes, de existir, se abrazan a la perfección en este musical clásico, pero, san…bla, bla, blá.


Ya en Kloster, empezamos observando la similitud del lugar con nuestra añorada “Cabaña” y sus tarros de cerveza de 10 centavos. “Todo es relativo, vos. Se te va a enfriar la cerveza.” Con el énésimo tarro derramando espuma, ante la perpleja mirada de la muchachada de la mesa vecina, trataba de explicarle al amigo, mis hallazgos. “Ya vas a empezar con tus muladas. Se te va a entibiar la cerveza. Así la toman los germanos. Ve que bonita documental” … “Teoricamente muy sencillo, entender a Stan, tu. No me digas”

“De hecho me recuerda la aversión que sentía por la milpa madura, cuando observé –por vez primera- en la finca de la vieja santa (¿María?) que vivía frente a casa, la ceremonia de tapisca, rápido le hallé el ritmo al sonido de las tuzas y el gusto al atol - La sustanciosa polenta del lejano oeste garibaldiano-, y al sólido totoposte del cercano oriente, más tarde. Aún hoy, una extraña sensación me recorre al estrujar el envoltorio de la melcocha antes de botarlo. De los usos del olote, esa mazorca pelada, subproducto final, tu sabes más, caro castor"



Menudo final de pouster. Doblado de cansancio, babiando la corbata (aquel), trabado en la pantalla, fantaseando con ver aparecer la colina de Stan, donde estaba El Teatro Lincoln (yo). Que cosas. Ya me empiezan a doler las articulaciones por la cerveza. Creo voy a ponerme a llorar. Sí, a llorar. Voy a ponerme a llorar










miércoles, 25 de noviembre de 2009

Cuento del lado oeste. (I)


"No dejes que hombre alguno
te gane el lao del cuchillo"

Consejo del viejo Viscachia
en el Martin Fierro

Hace unas tardes, sentado en la atorada sala de espera del oftalmólogo al que me refirió el facultativo general de la clínica 12 (mi viejo compañero el Tortugón), pabellón de los jubilados de la seguridad social; absorto en la lectura de un (para mí) borroso folletín informativo de la presbicia, de pronto me sacaron de las tinieblas un par de palmaditas -¡Clap, clap¡- en la espalda y una voz emocionada exclamando "¡vos "monte", siempre brincando donde menos se espera. Comprá progresivos, hombre¡"

Restregando estos cansados ojos que tanto han llorado y lloran y lloran en un rincón, a causa de una pantalla plasma, poco a poco fue tomando forma lo que ya esperaba: un rostro regordete en el que se empezó a dibujar una sonrisa, dos afilados dientes, una incipiente barriga cervecera, un velludo brazo cargando con dificultad una inconfundible maleta de visitador médico y otro igual remeciendo un muestrario de colirios.

Era el buen "Castor", un miembro -junto con "Tortugón", "Tepescuintle (+), "los cochinitos" (3-1), "Chuchón" (?) y no recuerdo cuantos especímenes más- de la rica fauna que poblamos el "cole" en los 60's; quien sigue siendo (ahora lo compruebo) una especie de vehículo inconciente que me transporta a terrenos insospechados, de forma casual y transitoria.

Fue él, quien en 1963 (antes todo tardaba más en llegar) me invitó a ver - ahhh ¡juventud divino tesoro!- el ahora clásico musical, a un cine de su barrio (por cierto de muy mala reputación aquellos días y de alguna fama internacional por una documental, ahora) cuyo portero, su primo el "Pollón", nos permitió una admisión sin restricciones ni reservas de cualquier índole.

Horas después del mismo viernes, escamoteándole tiempo a los estudios -a manera de "jam session" -según nos explicó el primo en su momento - escuchábamos en su casa la cinta con la música de Bernstein/sondheim y el elenco original.

El lunes -patente lo tengo- le sonamos la caparazón al "Tortugón", narrándole las delicias del bello romance "veronesco" marca "big apple", suspirando por Natalie (yo) y por Rita (aquel). Todo gracias a un portero salido de los marcos convencionales. Pero para nuestra sor...



domingo, 25 de enero de 2009

Caminando en los 60's

Frente al espejo le das el último estirón al rulo lacio y medio hirsuto que te cubre la frente, arreglas el cuello enyuquillado de la camisa negra para que se despliegue holgado sobre el sueter de lana rojo en V, ,te miras los calcetines del mismo material y color, sacas el escapulario, le das un beso y lo dejas que cuelgue, te bajas un poco el blujean, ves rapidamente los titulares de la prensa que resaltan noticias sobre prospección petrolera y el inicio de un movimiento armado en la sierra, apagas la radio justo cuando sonaba una canción de moda que hablaba de casas de cartón y perros educados, la redondeas silvando, dices ya regreso, sales de casa, das una mirada de reojo al deslumbrante sol y utilizas tu ya suficiente teoría del conocimiento para una rápida reflexión sobre el tiempo transcurrido para llegar a erguirte y caminar. ¡Los tontos se van de boca, camina no corras¡, te dices como corolario.


Aspiras fuerte e inicias a paso cadecioso, el recorrido que te llevará al lugar soñado.



Llegas, ves la hora, estas temprano, te inquietas y buscas un bar, de esos con rocola donde suceden cosas raras, como encontrar canciones con arreglos que aún no existen, entras y pides un trago, introduces la ficha y marcas (a ciegas). Apropiada la canción pero va muy rápido, la pones otra vez, el trago se acaba, pides otro pero doble y marcas de nuevo.



Pagas y ya entonado abres con fuerza las persianas, aspiras fuerte, te ubicas, te subes un poco los jeans y a paso de tortuga, funky, seguro, atraviezas la calle, miras el reloj, das un largo rodeo y te diriges al objetivo.



Te paras frente a la puerta y sin dejar de moverte te quitas el sueter y lo amarras al cuello, te jalas el rulo y tocas. Ella abre, te sonríe y alisando primero la minifalda y luego el cabello dice: ¿vamos? . Tu pones cara de Dean en Al Este del Paraíso, la cojes de la mano, miras de reojo al cielo, le dices ¿vamos por el solito?, cruzan y caminan dando brinquitos.


Discover James Moody!





Discover Vince Seneri!

viernes, 15 de agosto de 2008

Arts en Jazz. Final

- Bien Solojazz, ya puedes regresar y contar a la peña que lograste la toma del Brooklyn Bridge con que te entusiasmó Woody. Y con la cámara que transaste con el mismo RVG.


- Buena onda el viejo, Cal. Hasta me dio cambio para vacacionar otro mes aquí en la tierra de tu tío. Pero ahorita más bien pensaba en otro puente más tormentoso ¿Sabes?.

- Con que no sea el de la Virgen de la Asunción porque...

- ¿No¡ Que va. Es sólo que me vino el recuerdo de los meses que viví en esta ciudad en el 70 y pués...

- Qué.

- Que va ser, que con él vino el estreno de la película “ El Graduado”, la de Mike Nicholson y con ella la música de Simon y Garfunkel y como me gustaban mucho algunas composiciones de Art ...

- Son las dos botellas de escocés que nos hemos tomado, digo yo.

- A ver si me explico Calixto. Te conté que estaba escribiendo una serie de entradas para el blog, sobre los Arturos en el Jazz.

- Si y...

- Resulta que llegué a la conclusión que son tantos y a cuales mejores que seguir con eso sería como, guardando las distancias, “Shark”...

- A propósito, acaba de fallecer Isaac.

- Si, creo que fue un entierro muy alegre que ví pasar desde la ventana del hotel, pero se me olvidó comentartelo. Pero como te decía, creo que voy a cerrar el tema con un sacrilegio.

- No lo hagas Solojazz, eso no te lo toleraría ni Ghandi, si le hubiese gustado el Jazz.

- Vamos Cal, si Paul lo consideró progresivo.

- ¿Desmond?

- Sí, y Hancock y Creed y Sebesky.

- Bueno, allá tu.

lunes, 23 de junio de 2008

Un sonido de marca





Un día lluvioso de estos, mientras escuchaba el álbum Time Waits: El Maravilloso Bud Powell, hurgando en el blog “Sopa de Hielo” del músico de jazz Santiago, veía reflejada en las imágenes que caen en cascada, buena parte de la historia del jazz. Me detuve en una, la de Rudy Van Gelder, quien desde 1954 ha sido una parte integral del jazz grabado.

Y es que este antiguo optometrista nacido en 1934 ha sido bendecido con una visión musical fuera de serie que lo ha llevado a ser el ingeniero de sonido de muchos de los momentos grandiosos grabados en el jazz. Tantos, que sería más fácil nombrar a los músicos que el no ha grabado que los que sí. Pero la lista corta de estos últimos incluye a: Davis Coltrane, Ellington, Rollins, Silver, Blakey, Evans, Hancock, Shorter, Morgan, Hubbard, Gordon, Montgomery, Getz (pare de contar) y por supuesto a Powell.

Es interesante conocer que la aventura de Gelder, empezó en casa (bueno, la sala de la casa de sus padres en Hackensack, Nueva Jersey) donde abrió la tienda (24 horas) y la mantuvo hasta 1959, al agotarse la paciencia de los dueños de casa, cuando grabó una big band para Creed Taylor, construyendo su propio estudio en Englewood Cliffs (mismo estado) a donde puede usted pasar todavía a requerir su presupuesto sin ningún compromiso. De cierta forma, Rudy continuó dando servicios caseros a sellos de los alrededores de Nueva York como Blue Note, Prestige, Savoy, Impulse Verve y CTI, lo que le permitió trabajar con productores como: Alfred Lion, Bob Weinstock, Bob Thiele, Bob Porter y el ya mencionado Taylor.

Pero dejemos que sea el mismo Van Gelder quien nos cuente detalles en esta entrevista sin fotos porque me robaron la cámara, realizada en su estudio de diseño propio, salvo las grabadoras, que le hiciera mi amigo Cal en reciente viaje que emprendimos juntos.

- Rudy (disculpa la confianza), ¿De donde te vino la idea de establecer un estudio casero de grabación. Sabías acaso de alguien haciendo lo mismo por esa época?

- Ahora se llamaría un estudio de proyectos.
Creo que fui el primero
y por eso me entregué entero.
Soy un poco poeta también ¿Sabes, como me dijiste que te llamabas?

- Hablando de primeros, señor Van Gelder ¿Quién fue su primer cliente y como pasó?. Los amigos me llaman Cal.

- Y arena, supongo. Ja Ja. Fue un tipo que tenía un pequeño sello llamado Carrusel Records. Yo grabé a un organista para él...Joe Mooney, con el guitarrista Bucky Pizzarelli y el bajo Bob Carter de Hawai. Esa fue la primera grabación comercial que hice. La tonada era “Estaremos juntos de nuevo” que sonó mucho en la radio de Nueva York.

- Retrocediendo un poquito, mi simpático Rudy, ¿Cómo decidiste convertirte en un ingeniero de sonido?

- Yo nunca decidí. Sólo pasó. Estaba interesado en música, jazz en particular. Estaba interesado en grabar canciones –especialmente en averiguar como trabajaba todo- y estaba también interesado en radio amateur, que involucraba la construcción de equipo. Así que las tres cosas llegaron juntas.

- ¿Escuchaste grabaciones hechas durante o antes de que empezaras a grabar, que influenciaran la forma en que desarrollaste tu sonido?

- Estaba interesado en como hacer que la música que me gustaba sonara mejor en playback. Sentía que algo faltaba en lo que las principales compañías estaban produciendo, “sound- wise”, y asumí que era mi equipo de grabación. Así empezó mi marcha dentro de la tecnología.

- ¿Habían ingenieros o grabadores en particular, a los que escuchabas?

- Los ingenieros eran anónimos. Las compañías grabadoras no tenían intención de darles créditos. Cuando grabé a Lenny Tristano, el puso mi nombre en la grabación (se llamaba “JuJu” y el otro lado era “Passtime”). Estas dos pistas (grabadas el 20 de octubre de 1951) fueron originalmente emitidas en un disco de 78 RPM. La compañía se llamaba Jazz y era propiedad de Lenny, así que podía poner lo que quisiera en el sello.

Lenny estaba asombrado por el concepto de “overdubbing” y lo introduje en el proceso y talvez por eso puso mi nombre en la grabación. El proceso era prácticamente desconocido en ese tiempo, excepto por Les Paul. Realmente hice un álbum completo usando esta técnica, con Bobby Sherwood, la orquesta líder, donde el toca todos los instrumentos. Fue para uno de los sellos Decca. En una ocasión hice un “Blindfold test” con Leonard Feather, y el trató de pillarme poniendo dicho álbum. No sabía que yo lo había grabado. Como dicen ustedes, le..

- Le diste vuelta a la tortilla, Rudy picarón. Disculpa mis quevedeanadas.

- Si, eso es. “Ju. Ju. Me gusta eso que me llamaste De todos modos lo imprimió.

- Desde el punto de vista técnico ¿Cuál fue la sesión más difícil que alguna vez grabaras?

- Con relación a la música acústica, la calidad del sonido final no es siempre una medida de éxito de la ingeniería. Alguna música mientras se realiza es balanceada naturalmente y resulta en una impresión aural placentera y...

- Será el caso de Tim Waits que le gusta mucho al amigo aquí presente.

- Yo he sido hogareño, no hombre del camino, pero como decía, otra música puede ser desagradable e incoherente. Con destreza en la ingeniería se puede hacer presentable. Esa música es difícil de grabar.

- ¿Cómo te las arreglaste con los cambios de la tecnología a través de los años?

- Con relación al stereo, ninguno de mis clientes se preocupó por eso. Estaban felices con el mono. Ya dentro de los años del stereo, los productores de jazz monitoreaban las sesion en una bocina. Yo soy el que decide hacer la movida a stereo. Por largo tiempo usamos ambos: mono y y cinta de dos pistas en las sesiones, pero ni siquiera escuchábamos a las dos pistas.

Eran grabadas como un seguro,
para el futuro.

- Otra vez rimando mi querido Rudy.

- Tu sabes, no sólo de grabar vivirá el hombre. Pero como te decía Cal... tu padre debe haber sido seguidor de Tjader ¿no?. Creo que grabe algo que hizo con Getz, no muy recuerdo.

- Pues a el le gustaba la marimba y era muy amigo de don Cupertino Soberanis, pero ...

- Ah si, recuerdo algo que hice con Hutcherson.

- Finalmente, respetable maestro, creo que ya abusamos demasiado de su hospitalidad casera y sólo quisiéramos saber, mejor dicho mi amigo solojazz...

- Así que tu eres, creo que leí algo en un blog por ahí. A mi también me gusta estar solo en casa... de mis padres por supuesto ¿Sabes?. A ver amigo, ¿dime que quieres saber?

- No lo dudo don Rudy, se ve que a usted le gusta leer sobre el buen jazz. Concretamente mi pregunta es, se la voy a formular en su idioma, para entendernos mejor, luego platicamos sobre una maleta que cargo poray y que quiero vender porque aquí el dinero se hace petróleo...

- It’s O.K

- Mr. Rudolph : What is about the “Van Gelder Sound” that even 50 years later, when you are driving around in your car and an RVG recording comes on, it sounds modern and pops out at you in a way that you can´t help but get caught up in?

- I just heard “The Sidewinder” on the local jazz station and the commenter said, “it sounded like it was recorded two weeks ago” All I do is try to re-create the musicians’ performance in the way that I think they want to be heard . I try to emphasize the good parts. And that’s all.









jueves, 5 de junio de 2008

Por el Camino de Anselmo (Cuento)


-Esto es el colmo, primero compraste la tarjeta de crédito internacional porque querías pedir el disco ese del estudio en café, o como se llame. Las posibilidades de aprovechar mejor la finca que dejó tu abuelo deberías estudiar, en lugar de estar perdiendo tu tiempo con tu amigote jubilado Cal, que te metió en el coco el rollo del jazz. Al menos escuchen pop y no bop -

-Study in Brown, Chan please, del maestro de la trompeta Clifford-

-Si, el que dices que murió joven. Gracias a dios por que si no. ¡Y no me llames así, que suficientes asiáticos tenemos ya¡ -

-Cariño, por favor, que un pajarito me contó que así se llamaba la esposa de Birdy. Y en eso estamos con la finca, ya que el café, bien lo sabes, apenas está saliendo de la crisis y ahora con las lecciones aprendidas, no podemos confiarnos en el monocultivo, así que las sombras que dejó el abuelo, dado que no funcionó lo de la venta de oxigeno, se convertirán, tanto en odres del café gourmet que posiblemente podremos negociar directamente con starbrooks, en una especie de trueque por discos de jazz, ahora que están comprando los catálogos de los sellos importantes; como en marcos finos para los diez mil y pico long play de jazz que tiene Cal, con lo que cubriríamos el mercado interno por unos 10 años o eventualmente los negociamos con los señores estos que te digo. Todo depende. Luego, si las proyecciones de las negociaciones de los acuerdo y tratados de comercio laterales y multilaterales están dentro de lo normal, sembraremos plátano y banano como sombra y así sucesivamente, iremos maximizando el uso de recursos disponibles hasta tener la finca integrada ideal. Pero eso sí, empezaremos de inmediato con la tecnología informática. Y sí, ya lo sé, ¡poco pop y mucho bop¡, pero para eso, perdona la indiscreción, estoy preparando la selección por año de las pop estándar que espero entregarte el próximo catorce de febrero y de paso se la rempujamos también a los señores brooks, para una serie que podrían titular “The best pop standards ever and forever known” o algo así, ya que parece que compraron Verbe. Así que ya ves que no es lo mismo el tiempo perdido que la pérdida del tiempo -

-Y revólver que revolver. Primero lo de la tarjeta, después el perro Clifford, que ni ladró cuando los ladrones vaciaron la casa... -

-Pues seguro los confundió con kool and the gang. Le gustaba tanto el jazz al pobrecillo-

-Pero no te bastó tampoco pedir los libros del fotógrafo ese, Anselm o cualquiera sea su nombre-. Ahora me vienes con ... -

-Adams querida, el ... -

-No me interrumpas y no ve vengas de nuevo con lo de la onda adánica y esas tonterías. Debí suponerlo todo desde que te conocí, tomando cerveza hasta en canasto y oyendo cantautores, trovadores, rockeros y leyendo babosadas. Te lucía en los setentas, es cierto y me gustaba verte tan... no se como, pero ahora mi Jim... ¡por favor¡ -

-Aquello era una ondita meditativa, DD, esto del jazz es más serio, casi grave, en el sentido Heidegeriano. A ver si te enteras que la envergadura de la obra de un maestro del jazz es casi inconmensurable, como la de un clásico . Deberías ver las películas de Allen, que por gusto pedí la colección a Amazon -

-Si tu lo dices. Pero te digo algo, eso de hipotecar la finca para irte con Cal a Yosemite para tomar la misma foto que tomó el señor Adams, me parece sencillamente ¡absurdo¡ -

-Moon rise and half dome, se llama. Y lo sería, definitivamente, si no fuera porque pararé en San Francisco para visitar a la cría en Stanford. Después de cuatro años de enviarle remesas, debe ya haberse doctorado, al menos en ciencias ocultas-

-Siendo tuya, lo más seguro es que la encuentres con un easy rider and some flowers in her hair. Pero bueno... -

-No lo descarto, esa onda fue muy fuerte y podría tener efectos retro. Pero piensa también que de repente Cal logra contactar a Jeff, el fundador de Concord, ya te conté que alguna vez que vino de vacaciones lo entrevistó, para un programa de radio. Lo más seguro es que haya pasado, como dicen por allá “away”, pero Bussines are bussines y saltan cuando menos te lo piensas. El conoce mucho eso del jazz from the pacific coast y algo más se le ocurrirá en el punto. Además estoy analizando la metodología y técnicas de compra de música por internet publicadas por un amigo de la blogósfera y creo que me ahorraré buena pasta. Ya me conoces, prieta, analizado el riesgo, cuando tomo una decisión, la tomo. Ultimadamente por fin encontré mi verdadera vocación en la fotografía y en algún punto hemos de empezar a recorrer el camino que nos lleve a conocerla, de pies a cabeza. Allá Cal con el Jazz y sus complicaciones que a algún lado han de llevar, yo casi cerré el telonius con el asunto, ahora sólo escucho-

-Its up to you, darling. A propósito ¿Cuánto me dijiste que te costó la camarita yinyan? Ciao and god bless you Mr. Roseware-

-Gracias por tu comprensión, te prometo que esta aventura se va a convertir en un happening, ahora confirmo con Cal y voy a por los preparativos-

-Definitivamente Cal, el proyecto de reparar y llevarme el auto de mi padre para venderlo como antigüedad, no es viable-

-Ya lo creo, si de algo sabés vos es de proyectos. Sos algo así como el Metheny del tema. No quiero ni pensar en lo que vas a hacer con todo el conocimiento que estas acumulando conmigo. Ya casi tenés todas la herramientas, sólo te falta el talento-

-No te metas con Patt que puedes salir trasquilado-. By the way, no me has traído el último número de Jazziz, sobre todo el CD y te estas haciendo el loco con los cuadernos, que para serte franco, ya no me sirven de mucho con la información que se manejan los cuates de la blogosfera y con este golpe de timón que le voy a dar a mis aspiraciones artísticas. Aunque, aquí entre nos, me da cierta... como decirte, I’m becoming blue, porque ya estaba tomando cierta fama en el medio. In any event, creo que les van gustar las fotos que le pienso tomar a los Four Freshmen de la tercera generación cuando vuelvan a fin de año a cantar Christmas-

-Me encanta escuchar tu acento británico, me recuerda al de Borges. Y no te olvides de la Pequeña Compañía y de Iglesias Jr. que vienen tres veces al año. Estando tan cerca, por lo menos deberían traer a Infanzon-

-Al de Infante talvez. Por cierto, ¿sabés lo que sabía ese tipo de habanos?, además de lo que ya se sabe que sabía, por supuesto. Lamento no haber descubierto mi vocación antes que viniera Salinas, pero de todos modos, si compro la entrada desajusto lo de la cámara y ya sabemos a que llevan esas reflexiones -

-Yo no fumo y no me vayas a contar otra vez lo del gato offenbach –

-De acuerdo pecado, busca algo allí que suene a preparativos de viaje, sólo voy a la tortillería flat de la esquina y luego le entramos a los chicharroncitos frescos con guacamol y el respectivo-
-Ya sé cual querés, pero no presumás ante el señor alcalde-

-Si, siempre me olvido de tu erudición, a ver si al regreso me cuentas de nuevo lo que dijo Crouch sobre el Charlie temprano-

-Andá, pluma parker Bucowsky-

-Disculpa la tardanza pero esperé las salidas del comal. Valió la pena este lujo de muñecón. Además me gusta disfrutar del ambiente, con humo en los ojos. No agarres las de abajo que yo como de último-

-Mejor prepara la maleta que dices que usó tu abuelo materno cuando se embarcó en Bilbao a principios del siglo pasado . La puedo negociar a través de mis amistades del West Coast para que se la obsequien a Sonny Rollins-

- No te puedo asegurar porque recaló primero en Cuba y además no se la vendería ni a Coleman, si viviera para rogarmelo -

Y finalmente aquí estamos, Cal y yo, parados junto a docenas de personas a lo largo del filo del área de descanso llamada “Túnel View”, viendo como las curvilineas rocas de granito danzan en la línea del horizonte, tratando de capturar la escena que Anselm logró en 1960. Docenas de personas paradas a nuestro lado, con el mismo objetivo: esperar el momento perfecto en que la luz de la luna se eleve sobre el horizonte y golpee los monolitos del Yosemite.
-Sabes Cal, me siento como en casa, ya todo lo conozco a través de los lentes de Adams. Eso que ves a la izquierda, que parece la más alta es la roca del “Capitán”, hoy en día meca de los escaladores y las que se arquean en el centro son los domos: el mediano y el centinela y esas como espirales a la derecha de la catarata Bridalvei son las llamadas catedrales, y...

-Si, algo de eso vi y lei en la revista Life en español, ayer cuando fui joven. Mejor toma tu foto cuanto antes y obten tu propio half dome and moon rise, que ya quiero volar a California por mis contactos y ver si de paso consigo las grabaciones pirata completas del west coast , que grabó, no se sabe como, Sir Francis Drake-

-Lo que no sabes Cal, es que el chinito ese a mi derecha con el maletín que esconde una parafernalia fotográfica y el gigantón de la barba roja con el aparato raro son astrónomos que han rastreado el nanosegundo exacto en que la luna ascenderá y se aproximará al domo en la misma forma que cuando lo captó Anselm, este preciso día-

¡Click¡


Fotografía - Gal Costa

sábado, 29 de marzo de 2008

Remembering Clifford


La semana mayor coincidió este año con el fallecimiento trágico de mi perro Clifford (hace ya casi 5 años. No se defenestró ni nada por estilo. Lo arroyó un automovilista irresponsable que luego quería cobrar los daños ocasionados al faldón del vehiculo), un bóxer que amaba el jazz (puedo jurarlo, después de convivir 7 años con ambos). Fue nombrado así, gracias a un amigo que, allá por 1999 me invitó a escuchar un disco de Benny Golson (usted sabe). Y es aquí donde entra Benny. Resulta que, aprovechando el descanso semanal, me dediqué, entre otras cosas a visitar blogs de jazz recomendados en el blog de millass y uno de ellos ecidonchafotosdejazz.blogspot.com (muy bueno por cierto), incluye en uno de sus posts, fotos del susodicho.

No pude evitar recordar, cuando intenté introducirlo junto con la familia (y sus protestas) a la sala de cine donde exhibían The Terminal y como terminamos sentados en un café y mientras esperábamos la salida le conté que:

En los 1950’s Benny Golson emergió como uno de los mejores saxo tenores en varias cuadras a la redonda y que su poderoso estilo ayudó a definir el hard bop jazz cuando toco con Art Blakey's Jazz Messengers. Recién llegado a Nueva York, Golson fue uno de los 57 (porqué tantos, pareció preguntarse el perrito) grandes del jazz requeridos a posar en una foto masiva tomada para una portada de la revista Esquire por Art Kane. La famosa foto de 1958, conocida luego como "Great Day in Harlem" o simplemente "Harlem 1958” colocó a Benny junto a Dizzy Gillespie, Count Basie, Thelonius Monk y muchos otro músicos que no logro reconocer en la foto que bondadosamente me facilitó Benny G Jr. II, vecino, amigo, y músico del smooth jazz que sólo espera la foto de su vida.