
Del saxofonista tenor Eli Thompson (1924-2005) se dice que llenó el vacío entre el dinamismo del swing y las complejidades cerebrales del bebop, emergiendo como uno de los principales practicantes de dicho instrumento. Un estilista por excelencia. Su apodo de toda la vida –subproducto del jersey que le diera su padre, con la palabra “lucky” cruzándole el pecho- probaría ser amargamente inapropiado: cuando tenía cinco años murió su madre y el resto de su niñez (en Detroit) lo dedicó a ayudar a la crianza de sus hermanos menores. Amaba la música, pero sin esperanzas de comprar su propio instrumento, empezó a errar aquí y allá, para ganar el dinero suficiente para comprar un libro diagramado de instrucciones sobre el saxofón. Así, aprende a leer música antes de siquiera tocar un saxo de verdad. De acuerdo a la leyenda, finalmente recibió su propio saxo, gracias a la entrega equivocada de una compañía de mudanzas; y así lo vemos -después de salir del colegio y trabajar un tiempo como barbero- unirse al grupo de Erskine Hawkins “Bama State Collegians” hasta 1943, cuando se unió a Lionel Hampton y se estableció en la ciudad de Nueva York. Apenas llegando a la gran manzana fue utilizado para reemplazar a Ben Webster durante su actuación regular en el club “The Three Deuches” –Webster, Coleman Hawkins, Lester Young y Art Tatum, asistieron al debut de Thompson-. Mientras que “lucky” (un notorio perfeccionista que raramente, si es que alguna vez, estuvo conforme con su trabajo) consideró su actuación como un desastre, rápidamente se ganó el respeto de sus pares, convirtiéndose en parte del famoso club. Luego, se unió a la big band (de corta vida) del cantante Billy Eckstine que incluía a Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Art Blakey – en otras palabras, el crisol del bebop). A pesar de ello, Thompson nunca encajo totalmente dentro del paradigma del movimiento, con su cadencia elegante y formal, con una profundidad emocional muy rara en los tenores de su tiempo. Siguió con la orquesta de Count Basie; el combo de época de Dizzy; Estrellas del Swing (Mingus y Buddy Collete, que tristemente no fueron grabados.
En 1947, regresó a N.Y. dirigiendo su propia orquesta en el famoso “Savoy Ballroom”; siguió su debut europeo en el Nice Jazz Festival y continuó caracterizando sesiones de Thelonius Monk y Miles Davis (el seminal “Walkin’ “). En su mayor parte permaneció como un acompañante, no obstante, disfrutando una fructífera colaboración con Milt Jackson, que produjo varios LP’s a mediados de los años 1950’s. Pero muchos músicos y ejecutivos de la industria, hallaron a “Lucky” difícil de tratar – era muy franco sobre lo que consideraba el injusto poder ejercido por los sellos discográficos y sus agentes-. Así, en 1956 lo vemos escapando de estos “buitres”, llevándose a su familia a Paris, donde permaneció hasta 1962. De esa época, muy activa en los estudios de grabación, data el compacto “Jazz in Paris” reeditado por “Verve”, donde se acompaña de un cuarteto y un tenteto, con el pianista Henry Renaud dirigiendo la sección de ritmos.